01/01/2026
Cerramos un año donde quedaron guardadas risas sinceras, sonrisas espontáneas y lágrimas silenciosas. Un año que nos marcó, que nos formó y que, sin darnos cuenta, nos hizo crecer espiritualmente y emocionalmente. En el camino perdimos a personas que amábamos profundamente, pero como solía decir mi abuela: “unos nacen, otros mueren”. Y aunque el duelo pesa, Dios, en su misericordia, nos regala recuerdos y momentos hermosos para que, cuando lleguen las aflicciones, podamos sostenernos de ellos y aprender a ser resilientes.
Este nuevo año que comienza trae consigo páginas en blanco. Nuevas experiencias, vivencias inesperadas, desafíos, alegrías y también pruebas. Pero hay algo que nos da paz: todo estará bajo la mano de Dios. No olvides lo que Él ha hecho por ti en el pasado, porque recordar su fidelidad es lo que nos quita el miedo al futuro.
No dejemos de orar, no dejemos de estudiar su Palabra, porque eso es lo que nos mantiene verdaderamente vivos. Agradezcamos por las amistades que Dios ha puesto en nuestro camino, porque como bien dice el dicho, “más vale tener amigos que dinero”. Un amigo fiel sostiene en los momentos difíciles, pero también celebra contigo en los de alegría.
Decidamos vivir compartiendo felicidad, sembrando esperanza y reflejando, sobre todo, el amor que proviene de Dios. No olvidemos el verdadero propósito de nuestra vida: proclamar que Cristo viene pronto. Un año termina entre abrazos y despedidas, pero qué hermoso será pasar la eternidad con aquel que entregó su vida para darnos salvación.
Gracias por estar compartir las vivencias de este año, seguirémos compartiendo la misma historia que es la que importa, la de Cristo en la cruz.
Esta es una historia de redención que merece ser contada… y vivida.
Con cariño,
Aranza — Voces Juveniles 🤍✨
#2025シ ̃onuevo ̃o2026