02/06/2026
El padre cristiano puede santificar su trabajo ofreciéndolo por los hijos. Mientras conduce, mientras espera en oficina, mientras hace tarea repetitiva, eleva oración silenciosa por cada hijo nombrándolo: "Señor, cuida hoy a Juan, dale gracia para resistir la tentación de pantalla", "María tiene examen, dale serenidad". Ese trabajo se transforma en intercesión continua. La gracia obtenida así obra en los hijos aunque ellos no lo sepan. Y el padre se mantiene en presencia de Dios durante la jornada. Doble fruto: santifica su trabajo, intercede por sus hijos. Práctica simple, fecundidad enorme.