14/10/2025
Isabel 🗣️“Mis hijos tenían hambre y solo pude comprar un poco de leche”😭
Eso fue lo que dijo Isabel Martínez, una comerciante de Álamo, Veracruz, que lo perdió todo con las inundaciones. Entre lágrimas contó que sus dos niños, de 2 y 3 años, lloraban de hambre mientras el agua se llevaba su casa, su negocio y todo lo que tenían.
Lo que está pasando en Álamo no son solo números o noticias. Son familias que se quedaron sin nada. Madres que tratan de darles de comer a sus hijos con lo poco que pudieron rescatar. Niños que no entienden por qué el agua se llevó sus juguetes, su ropa, su hogar.
Más de 16 mil casas dañadas, 29 personas que perdieron la vida y 18 que siguen sin aparecer. Detrás de cada cifra hay historias como la de Isabel, que ahora solo tiene la esperanza de volver a empezar.
El río creció más de 8 metros y cubrió las casas hasta el techo. Muchos tuvieron que subir al segundo piso para salvarse, viendo cómo el agua se llevaba todo lo que habían construido en años.
Durante días no hubo luz, ni agua, ni señal. Nadie podía pedir ayuda. La gente estaba completamente incomunicada.
Algunos helicópteros que pasaban decían que “todo estaba bajo control”. Pero ¿cómo puede estar bien una madre que no tiene que darles de comer a sus hijos?
La ayuda tardó en llegar. Fueron los mismos vecinos quienes rescataron personas, compartieron comida y apoyaron como pudieron. La solidaridad vino de la gente, no del gobierno.
Hoy, Isabel y miles de familias tratan de levantarse entre el lodo y los escombros. Sin casa, sin nada, pero con esperanza.
Porque lo que pasó en Veracruz no son solo “anegamientos”. Son vidas enteras destruidas, que necesitan ser escuchadas. 🥺