25/12/2025
El nacimiento de Jesús es una de las historias más profundas de amor y esperanza que ha conocido la humanidad. Hace más de dos mil años, en un pequeño pueblo llamado Belén, nació un niño en condiciones humildes: en un pesebre, rodeado de sencillez, silencio y estrellas. No nació en un palacio ni entre riquezas, sino en la pobreza, para recordarnos que el verdadero valor de la vida no está en lo material, sino en el amor, la humildad y la fe.
Según la tradición cristiana, Jesús es el Hijo de Dios, enviado al mundo para enseñar a amar, perdonar y vivir en paz. Su nacimiento fue anunciado por un ángel a María, una joven llena de fe, y celebrado por pastores y sabios que viajaron grandes distancias guiados por una estrella. Desde ese primer momento, su vida fue un mensaje de esperanza para todos, especialmente para los más humildes y olvidados.
La Navidad no es solo una fecha ni una celebración religiosa; es un recordatorio de que la luz puede nacer incluso en la oscuridad más profunda. El nacimiento de Jesús invita a creer en la bondad, a tender la mano al otro y a vivir con un corazón más compasivo. Su historia sigue viva porque habla de valores universales que unen a las personas más allá de culturas, países o creencias.