01/11/2025
🌙 Hay dolores que no se nombran… pero existen.
Hay un dolor del que casi no hablo,
pero estos días llegan a mí como una daga que abre la herida.
Sé que no soy la única.
Cada mujer lo vive distinto.
Pero a veces no sé cómo ponerle palabras a algo que no tiene imagen,
cuando no hay una foto, solo recuerdos de esperanza
y el eco de un amor que no pudo continuar.
En mí vivió un ser que no logró desarrollarse hasta nacer,
y sin embargo, fue nuestro hijo.
No tiene nombre. No hay fecha.
Solo la certeza de que existió,
aunque muchos lo reduzcan a una idea,
a un debate, a una pérdida “sin forma”.
¿Cómo se explica un dolor que el mundo no ve?
¿Cómo se llora lo que para otros no cuenta?
¿Cómo se nombra un amor que se quedó suspendido entre el cuerpo y el alma?
Durante mucho tiempo sentí vergüenza de hablarlo. (Sin lógica)
No sabía si era correcto, si debía callarlo,
si ese pequeño ser merecía espacio en mi historia.
Hoy entiendo que sí.
Porque lo que se calla también pesa,
y el silencio a veces duele más que la ausencia.
Hoy elijo hablarlo.
Elijo reconocer ese pedacito de vida como parte de la mía.
Elijo decir que hay duelos que no tienen rostro,
pero también merecen ternura, nombre y voz.
Porque hay amores que no necesitan tiempo para ser eternos,
y dolores que solo sanan cuando se nombran.
💫 Si tú también has vivido un duelo así —o acompañas a alguien que lo ha hecho—,
te invito a hablarlo.
A ponerle palabras, luz y humanidad a lo que tantas veces se esconde en silencio.