04/09/2026
EL SALVADOR
UNA JOVEN DlO A LUZ, SEPARÓ EL CUERP0 DE SU BEBÉ EN PARTES Y LO PUSO DIRECTO AL FUEG0, PARA BORRAR LAS HUELLAS DE SU HIJO.
El 3 de julio de 2025, en una vivienda ubicada en el cantón Las Ánimas, en San Martín, ocurrió un hecho que meses después terminaría en los tribunales.
Maritza Yesenia Martínez Ponce, de 19 años, había llevado su embarazo sin controles prenatales, y fue el día 3 de Julio que dio a luz en su propia casa, sin asistencia médica.
Después del nacimiento, la situación tomó un rumbo que nadie podía sospechar.
Según la Fiscalía, posteriormente al parto, la joven tomó a su bebé y le quito la vida, pero para eliminar el rastro de su alumbramiento, tomo el pequeño cuerpo y corto sus pequeñas extremidades, las cuales metió a una fogata para calcinarlos, en un intento por ocultar lo ocurrido.
La investigación comenzó a reconstruir paso a paso lo sucedido y una de las pistas más importantes apareció en el teléfono de Maritza.
Los investigadores encontraron comunicaciones en las que ella habría pedido a su hermano, Misael Alexander García Ponce, de 25 años, que llevara gasolina.
Pero hubo una frase que llamó especialmente la atención: “para quemar el mal”.
Aquellas palabras llevaron a los investigadores a indagar qué había detrás de esa expresión. Y entonces apareció otro elemento de la historia.
Según lo expuesto durante el juicio, Marta Alicia Ponce Carrillo, madre de Maritza, estaba convencida de que su hija tenía “un mal”.
Antes de lo ocurrido, ambas habían acudido en varias ocasiones a una iglesia para pedir que oraran por Maritza, pues Marta decía que su hija "tenía un mal". El día del nacimiento Marta llamó al pastor Arturo A. J. para que fuera a orar.
El pastor llegó al lugar acompañado de otros miembros de la iglesia y, al observar la escena, les dijo que habían cometido un pecado.
El pastor se retiró de la vivienda, pero, no informó de lo ocurrido a las autoridades.
Los peritos forenses tenían que determinar algo fundamental: si el recién nacido había llegado con vida al mundo.
Y la respuesta llegó mediante una prueba realizada a los pulmones.
Los especialistas determinaron que el bebé había respirado después del nacimiento. También establecieron que se trataba de un recién nacido a término.
Aquella evidencia fue determinante para la investigación, porque permitió establecer que no se trataba de un nacimiento sin vida.
Durante el juicio, Maritza aseguró que después de cortar el cordón umbilical no recordaba lo que había ocurrido posteriormente.
Sin embargo, la jueza señaló que existían contradicciones entre esa versión y otros elementos obtenidos durante la investigación.
La Fiscalía también presentó como evidencia las comunicaciones telefónicas y los distintos testimonios que permitieron reconstruir lo sucedido aquella jornada.
Finalmente, el caso llegó al Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador.
Después de analizar las pruebas, el tribunal declaró responsables a Maritza Yesenia Martínez Ponce y a su madre, Marta Alicia Ponce Carrillo.
Ambas fueron condenadas a 45 años de prisión.
Misael Alexander García Ponce, el hermano de Maritza, recibió una condena de 35 años de prisión.
El pastor que acudió a la vivienda también enfrentó un proceso por no comunicar a las autoridades determinados hechos que había conocido.
Por lo que el tribunal lo condenó a un año de prisión por el delito de omisión del deber de poner en conocimiento determinados delitos. Sin embargo, esta pena será reemplazada por trabajos de utilidad pública.
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