09/06/2026
Si cae Adán Augusto, cae el presidente López Obrador
El final soñado de la oposición que representa el escritor de novelas de ficción Raymundo Riva Palacio
Ya no sorprende la capacidad para inventar escenarios novelescos de Raymundo Riva Palacio. Como lo dijo con toda claridad la Presidenta Claudia Sheinbaum: “Ese señor no es periodista, es escritor de ciencia ficción”. O como lo calificaba el presidente Andrés Manuel López Obrador, de “vocero del expresidente Salinas”.
En su columna “El turno de Adán Augusto”, publicada en El Financiero, Riva Palacio no presenta una sola evidencia documental verificable. Se trata de otro capítulo más de su interminable novela de ficción, narrativa construida a partir de fuentes anónimas o no corroboradas. La ausencia de elementos concretos y verificables debilita por completo la solidez del relato. Novela al fin.
Las estrategias narrativas para criminalizar a Adán Augusto
Raymundo Riva Palacio utiliza a Adán Augusto López Hernández como carnada para incriminar al presidente López Obrador y a sus hijos.
En primer lugar, enfatiza la cercanía política y personal de Adán Augusto con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Es cierto que Adán Augusto es “una de las personas más cercanas al expresidente”. Así lo describe. Sin embargo, de ahí deriva una serie de afirmaciones falsas: se le describe como “blindado” e “impune” gracias a esa protección, y se interpreta su lealtad y rol histórico —como exsecretario de Gobernación y hasta hace poco coordinador de los senadores de Morena — como una extensión automática del poder de AMLO.
El argumento implícito es claro: golpear a Adán Augusto equivale a golpear indirectamente al proyecto y legado de López Obrador. Riva Palacio utiliza esta cercanía en el entendido de que cualquier señalamiento contra Adán Augusto impactará en la figura del expresidente, quien es el verdadero objetivo de los intereses que representa el novelista.
En segundo lugar, recurre a los hijos del presidente como instrumento de contaminación. Afirma que cualquier investigación contra Adán Augusto “tocaría” directamente a Andrés Manuel López Beltrán, buscando generar un efecto de “contagio” que salpique a la familia de López Obrador y por consiguiente al presidente.
En tercer lugar, basa su relato en supuestas filtraciones de fichas e investigaciones inexistentes. Afirma que Marco Rubio entregó información detallada sobre Adán Augusto a la presidenta Claudia Sheinbaum durante su reciente reunión, y que esta la compartió con Omar García Harfuch. Es por demás irrisorio siquiera pensar que quienes hayan filtrado al escritor de novelas de ficción la supuesta información “secreta” haya sido el mismísimo Marco Rubio, la presidenta Sheinbaum o Harfuch.
Habla de cancelación de visa, nexos con crimen organizado y huachicol fiscal, pero no existe información pública, oficial ni judicial disponible en Estados Unidos ni en sus cortes federales que respalde tales afirmaciones. No hay expedientes visibles, notificaciones formales ni confirmaciones del Departamento de Estado. Adán Augusto López ha reiterado que no ha recibido ninguna notificación oficial al respecto.
Esta construcción narrativa, que mezcla hechos reales (la cercanía personal y política) con especulaciones y fuentes anónimas, sigue un patrón recurrente en las columnas de Riva Palacio: generar escenarios novelescos de caída inminente, un efecto dominó soñado por la oposición que representa el novelista de ficción: Si cae Adán Augusto, cae el presidente López Obrador.
Por Arturo E Abreu Ayala
Director General
Diario Digital La Región