07/06/2025
"La noche en que ví a la Santa Muerte"
El año rondaba en el 2019, estábamos en un pueblo pequeño muy cerca de la ciudad de puebla, este se encontraba rodeado de enormes cerros, había muchas leyendas paranormales del lugar, al inicio, cuando llegué a vivir ahí, era la persona más escéptica que podría existir, pero ese pueblo me hizo creer en que, si hay algo más viviendo entre nosotros, otras dimensiones e incluso que la mismísima santa muerte existe.
Esto me pasó a mí:
Un día cualquiera, estaba en mi departamento, este lo compartía con mi pareja, mi mejor amiga y en ese tiempo su novio. Los cuatro teníamos una convivencia tranquila. Pasados los meses una familia llegó a rentar al lado, lo que los volvió nuestros vecinos, al ser una cuartería, las ventanas de los departamentos estaban apenas separadas por un pequeño pasillo y ambos departamentos compartían una pequeña terraza, para nosotros no había problema ya que desde que llegaron rara vez los veíamos, solo sabíamos que tenían 3 hijos, lo cual dos de ellos eran muy pequeños, uno tenia meses de nacido y la otra contaba con apenas dos o tres años. Justo una semana después de que llegaron, la bebé de meses comenzaba a llorar todas las noches cerca de las 3 de la mañana. Provocando que todos nos despertáramos.
Comenzamos a notar que solo los veíamos en las noches y por el día el departamento se encontraba completamente cerrado. Llegó la temporada de exámenes y de entregar trabajos finales, como estudiante de veterinaria encargaban muchos proyectos por lo que nos tocaba desvelarnos como todo buen mexicano que dejaba todo para el final. Eran exactamente las 3:33 de la mañana cuando comencé a sentirme observada. Debo hacer un énfasis y mencionar que en temporada de calor acostumbrábamos a dormir con las ventanas abiertas y una de ellas era una puerta corrediza de cristal, la cual mientras estaba despierta permanecía abierta. cuando comencé a sentirme así voltee buscando a la persona que me miraba, pero no encontré a nadie, me coloqué de nuevos mis audífonos ya que mi novio estaba dormido y no quería molestarlo.
La sensación de ser observada volvió, voltee rápidamente para buscar de nuevo y afuera de mi ventana junto a la puerta, observé a la hija de tres años de los vecinos, comenzó a reírse y se marchó corriendo. Me había sacado el mayor susto de mi vida. Al asomarme ya no la vi, cerré la puerta y decidí que era momento de dormir. Con el corazón a mil y los nervios a flor de piel decidí cerrar todas las ventanas de mi cuarto, al llegar a la ventana que colindaba con la de los vecinos, la pude ver, un bulto enorme de la Santa muerte. En lo personal no me molesta nada de eso, a final de día cada uno tiene derecho a venerar a quien desee, y mientras no te metas con nadie ni sus creencias, no se corre ningún peligro de daño. Debo admitir que me sorprendió un poco el tamaño que tenía, pero algo más llamó mi atención, la pequeña niña estaba frente a ella viéndome. Me despedí diciéndole un adiós con la mano lo cual me dio mucho miedo y cerré rápidamente la ventana. Me acosté, pero no pude dormir. Y de nuevo, el bebé comenzó a llorar.
Al día siguiente el departamento de ellos estaba completamente cerrado pero la señora estaba en el área de lavaderos, la saludé normal y amablemente como lo hago con toda la gente, deseándole un buen día. Después de clases regresé con mi amiga al departamento y que no salíamos mucho, obviamente ya le había contado todo lo que había pasado en la noche. Estábamos preparándonos para recibir a unos amigos, cuando me dio por salir al balcón compartido, me recargué en el barandal y entonces me di cuenta de que había un pequeño candado ahí, en el área donde se introduce la llave tenia una cruz marcada con plumón negro. Lo estaba observando con mucha curiosidad ya que eso no estaba ahí hacía unos días atrás, alguien recién lo había colocado ahí.
No me había dado cuenta de que la señora estaba también en el balcón y estaba observando como observaba el candado. Se acercó a mí provocándome un gran susto. Anteriormente ya había platicado un poco con ella por lo que ya teníamos un poco de confianza para platicar. Me dijo que era un candado de protección y su lado del balcón también tenia uno. Que era inofensivo siempre y cuando no tratáramos de quitarlo, que no tuviéramos miedo, que todo estaría bien. Le dije que no había ningún problema con eso, y se fue diciendo que nos veríamos después.
Mis amigos llegaron, estuvimos platicando y uno de ellos notó el candado, les conté lo que la señora me había dicho y todos se quedaron un poco asustados, pero decidieron dejar el tema por la paz. Pero no sabia que dos semanas después viviría algo que hasta la fecha me cuesta creer.
Eran exactamente las tres de la mañana, Acababa de acostarme después de trabajar en un proyecto, cerré las ventanas antes, pero decidí dejar una abierta ya que hacia mucho calor. Estaba por quedarme dormida cuando un sonido de metal arrastrándose en el piso me quitó todo el sueño, se escuchaba en el pasillo de mi departamento, estaba aterrada, la perilla estaba girando como si alguien fuera a entrar, pero no sucedió, sin más, un olor fétido inundó mi cuarto acompañado de una infinidad de moscas, el techo comenzó a llenarse de pequeñas moscas y el revoloteo de estas se escuchaba muchísimo, el olor cada vez aumentaba más. Ahora el metal siendo arrastrado se escuchaba alrededor de mi cama. Por instinto cerré los ojos para no ver nada, pero comencé a sentir que alguien me observaba, entreabrí los ojos pero no veía nada, el sonido había cesado, las moscas dejaron de revolotear, me armé de valor y abrí los ojos completamente, y pude verla ahí parada, una silueta casi de dos metros, completamente negra, la capucha que cubría su cara estaba completamente oscura como si no hubiera nada ahí, me paralicé, no podía moverme, era la santa muerte y me estaba observando, tenia su enorme oz del lado izquierdo, su energía emanaba respeto, poder, frío, alivio, misterio, protección, era un mar de sensaciones, pero no podía moverme. Estuvo viéndome un par se minutos que se sintieron una eternidad, como si hubiesen sido horas. De pronto, se dio la vuelta y salió por la puerta de cristal, el hedor y las moscas se fueron con ella. Seguía en shock, sin poder moverme, pero solo cuando se fue, pude notar que estaba conteniendo la respiración, podía sentir la palidez en mi rostro, mis nervios estaban a flor de piel.
Al día siguiente mi amiga me contó que solo escuchó el metal sobre el piso y que trataron de abrir su puerta, pero que no vio nada más. Mi novio nos contó que había sentido la energía, había escuchado y visto las moscas, había olido el hedor de la muerte como a azufre y sangre, pero jura que no la vio. Fue la mejor y la peor experiencia que he tenido. Sentir su presencia y poder verla, apreciarla de esa manera es algo increíble pero que te llena de miedo. De mi parte siempre he respetado mucho a todo lo relacionado con entidades poderosas o Dioses, pero ese día, supe respetar realmente a la santa muerte, aunque no la venero, siempre tendrá mi respeto al igual que todos los demás.
No volvimos a ver a los vecinos, pero sabíamos que ahí estaban ya que su gato solía visitarnos muy seguido. Un mes después de lo ocurrido, los vecinos desaparecieron de un día para otro sin dejar rastro. No supimos más de ellos.
Bueno, esta es mi historia relacionada con la muerte, yo pude sentir y ver a la muerte y no necesariamente en un accidente. Fue algo completamente real, algo que hasta la fecha aun me pone los pelos de punta.
"Quizá fue solo una historia... pero por si acaso, mantente alerta, no camines solo de noche... y nunca, nunca APAGUES LA LUZ"
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