01/10/2026
Mi sí salía antes de que terminaran de preguntarme. Con entusiasmo y todo. Después venían los tres días de buscarle la vuelta a un compromiso que nunca quise.⠀
El sí automático tiene mala fama de simpatía y buena prensa de generosidad, pero abajo suele haber otra cosa: la vieja lección de que negarse traía consecuencias. El que aprendió eso dice que sí como reflejo, y recién después, a solas, descubre qué es lo que realmente quería. El problema es que a esa altura ya está adentro.⠀
La herramienta que dejo en el carrusel es humilde y me cambió la agenda: dejame ver y te confirmo. Cinco palabras que te compran las horas que el sí verdadero necesita para formarse. Lejos de ser frialdad, es darle al que decide, que sos vos, el tiempo que el reflejo le roba. Los pedidos legítimos aguantan perfectamente unas horas de espera. Los que no aguantan, justamente, eran los que convenía mirar dos veces.⠀
Mandáselo al que confirma antes de que termine la pregunta.⠀
¿Cuál de los cuatro síes es el tuyo? Yo fui campeón del número dos durante años.