21/01/2025
A veces, lo que más nos define es lo que no sabemos explicar.
Recuerdo una reunión importante con un cliente potencial. Me preguntaron: “¿Qué haces exactamente?”
Era mi oportunidad para brillar, para mostrar lo que podía ofrecer, pero... no sabía cómo decirlo.
Empecé a hablar, pero mis palabras iban en círculos.
Cada vez que intentaba aclarar algo, terminaba agregando más confusión. En los ojos de esa persona vi lo peor que un mentor, coach o asesor puede percibir: desinterés.
Ese día me di cuenta de algo doloroso: no basta con ser bueno en lo que haces, también necesitas saber comunicarlo con claridad. Porque si no puedes transmitir tu valor, ¿cómo esperas que otros lo vean?
¿Cómo lo solucioné?
Aprendí que la comunicación no es improvisación, es preparación. Empecé a estructurar mi mensaje de forma simple:
¿Qué hago? Define claramente tu servicio.
¿Por qué lo hago? Comunica el propósito que mueve tu trabajo.
¿Cómo lo hago? Explica cómo tu proceso resuelve problemas reales.
Practiqué mi discurso frente al espejo, en reuniones pequeñas, y ajusté mi mensaje hasta que lograra conectar.
Hoy, cada vez que alguien me pregunta qué hago, no solo respondo con seguridad, sino que logro captar su atención y sembrar curiosidad.
¿Te gustaría aprender a comunicarte así?
En nuestras asesorías personalizadas, te enseñamos a estructurar tu mensaje para que no solo expliques lo que haces, sino que lo hagas con impacto. Porque no se trata solo de hablar, se trata de conectar y vender tu propuesta al mundo.
Tu mensaje importa. Aprende a comunicarlo con nosotros.