05/06/2026
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Roberto Sรกnchez llegรณ a la segunda vuelta con un problema que ninguna asesorรญa de imagen puede resolver: para conquistar al votante de centro, necesita dos cosas imposibles. Primero, desvincularse de Antauro Humala. Segundo, alejarse de los fundamentos de su propio plan de gobierno. No puede hacer ninguna de las dos sin negar lo que representa. Y por eso, en el debate eligiรณ el camino de todo populismo acorralado: atacar y mentir.
Empecemos por Antauro. Sรกnchez lo proyectรณ como presidenciable, lo paseรณ por su campaรฑa y, hasta hace pocas semanas, lo perfilaba como la cara de la โlucha contra el crimenโ. Ahora, viendo el rechazo que ese vรญnculo genera, dice que el lรญder etnocacerista โcondenado por el Andahuaylazoโ no tendrรก cargos ejecutivos. No es un deslinde de convicciรณn; es un deslinde calculado. Se distancia cuando le conviene y se acerca cuando le resulta รบtil. El peruano que viviรณ el Andahuaylazo sabe distinguir entre una ruptura genuina y un divorcio de papel firmado dรญas antes de votar.
El segundo n**o es mรกs profundo, porque estรก por escrito. El plan de gobierno de JP no es un secreto ni una interpretaciรณn malintencionada: propone una nueva Constituciรณn por la vรญa del referรฉndum, โsuperar el modelo neoliberalโ y una โsoberanรญaโ sobre los recursos naturales que suele traducirse en una mayor intervenciรณn estatal. Esa es la columna vertebral del proyecto. Y ahรญ estรก la trampa: ese plan no lo quiere la mayorรญa de los peruanos, pero es precisamente lo que define a su partido.
Atrapado entre un aliado impresentable y un programa impopular, Sรกnchez hizo lo รบnico que le quedaba. En lugar de defender lo que estรก escrito, anunciรณ que presentarรก un plan โrevisadoโ y โconcertadoโ โes decir, otro plan distinto del que su partido suscribiรณโ. Esa es la vieja maniobra: el documento radical para la militancia, el discurso moderado para la cรกmara. Lo hemos visto antes en la regiรณn. Chรกvez prometiรณ no tocar la propiedad privada antes de tocarla toda. Evo jurรณ respetar la institucionalidad antes de doblegarla. El mรฉtodo es siempre el mismo: prometer moderaciรณn en campaรฑa para ejecutar el programa real en el poder.
Los peruanos merecen claridad, no acrobacias. Merecen saber si el plan que se ejecutarรก es el que estรก firmado o el que se โmoderaโ. Merecen saber si Antauro estarรก dentro o fuera, y no segรบn la encuesta del dรญa. El 7 de junio no se elige entre dos discursos de debate: se elige entre dos proyectos, y uno de ellos estรก escrito con una claridad que su propio candidato hoy quiere disimular.