21/12/2025
CAJAMARCA EN PELIGRO
Aumento en desnutrición de los niños, vulneración territorial.
Lo que está costando la gestión regional
Antes del cambio de gestión regional, las cifras de anemia infantil en Cajamarca mostraban una leve tendencia a la baja. En 2019 estaba alrededor del 28.6% en niños menores de cinco años, hacia 2022 había bajado a cerca del 19.6%, según datos oficiales de la ENDES. No era perfecto; pero, era un avance. Hoy, con fundamento en estimaciones actuales y reportes locales de salud, que cualquier ciudadano puede confirmar, la anemia en varias municipalidades vuelve a subir y se aproxima al 25% o más, especialmente en zonas rurales de Jaén, San Ignacio y Celendín.
Más allá de la estadística, son las decisiones que se traducen en cuerpos debilitados, en rendimiento escolar bajo, en adultos con menor capacidad productiva y cognitiva. Un círculo vicioso que la política social aprovecha para seguir ocupando puestos de servicio a la comunidad.
UN SISTEMA SIN RESONANCIA TERRITORIAL
La construcción de infraestructura en salud ha sido una constante en discursos oficiales. Pero, detrás de los números de inversión (millones de soles ejecutados), hay un problema humano, el acceso efectivo a atención de calidad, que sigue siendo defectuoso. En numerosas comunidades, las postas de salud no cuentan con personal suficiente, con medicinas básicas o con continuidad en los programas preventivos. Los indicadores de cobertura real —vacunación, control de crecimiento y desarrollo, atención prenatal adecuada— no han mostrado mejoras significativas desde 2023. Esto no es falta de presupuesto, es falta de impacto y conciencia de la labor encomendada por los votantes.
AULAS NUEVAS CON PIZARRAS VACÍAS
El Gobierno Regional de Cajamarca ha financiado la edificación y mejoramiento de locales escolares. Eso se ve en las fotos; pero, en los resultados de aprendizaje —comprensión ectora, matemática y ciencias— no aparece una mejora clara y sostenida durante la gestión actual. Un aula nueva no enseña si adentro no hay, el respaldo a programas sólidos de recuperación de aprendizajes, una estrategia clara de seguimiento. El Estado puede levantar paredes; mas, solo la educación transforma mentes. En Jaén 2000 estudiantes no tienen dónde estudiar el 2026 ¿De quién es la responsabilidad de gestionar y velar por esos cajamarquinos?
FRONTERA VULNERADA POR EL AUSENTISMO DE GORECAJ
En las provincias de Jaén y San Ignacio, la minería informal no solo es un problema económico: es un asalto territorial con consecuencias ambientales y sociales profundas. Los ríos como el Chinchipe, el Huancabamba y sus tributarios —fuente de agua para miles de familias y para la agricultura— están siendo contaminados con químicos que no desaparecen y que son abastecidos por contrabando ecuatoriano. La producción agrícola se ve afectada, no solo por la competencia desleal de una economía informal, sino por su impacto directo en la salud de suelos y aguas. Aquí no se trata de “regularizar”, se trata de frenar un daño que ya se está cobrando en vidas y medios de subsistencia.
LA PARADOJA DE LA INVERSIÓN SIN MEJORA HUMANA
Desde 2023, la gestión regional ha ejecutado grandes sumas en obras públicas, programas de salud y educación, y anuncios mediáticos. Pero, el impacto humano —lo que realmente importa— no mejora. Por el contrario, la anemia que no baja ni se estabiliza, acceso a servicios de salud sin mejora cualitativa, rendimiento educativo sin evidencia de avance, contaminación de ríos sin control efectivo, comunidades expuestas a economías ilegales sin presencia estatal continua.
Esto no es mala suerte, esto es mala política pública con consecuencias reales en la gente. Es aquí donde la política deja de ser un juego y se expresa en los comentarios de la población. “Mi hija no crece como debería. Va a la posta y nos dan medicina, pero vuelve igual.”— madre en zona rural de San Ignacio. “Tenemos escuela nueva, pero mis estudiantes siguen perdiendo habilidades básicas.”— docente en Jaén. “Antes podíamos pescar y regar nuestras chacras. Ahora el agua ya no sirve para nada.”— agricultor del corredor fronterizo. Esto no son testimonios aislados, son señales del impacto social verdadero.
¿PARA QUÉ SIRVE EL VOTO SI NO SIRVE PARA MEJORAR VIDAS?
El voto no es un ticket en blanco, ni una X que se cambie por un baile en la Plazuela Bolognesi. Es una exigencia de resultados. Cuando la población vota, pide: salud que funciona, educación que transforma, protección territorial real, un buen futuro para sus hijos. Y cuando esos resultados no llegan, no es solo responsabilidad de la gestión en abstracto, es responsabilidad de quien dirige esa gestión.
Cajamarca no es un tablero, es un territorio real, con miles de niños con anemia, miles de familias que dependen del agua limpia, estudiantes que merecen aprendizaje sustancial, comunidades que necesitan presencia estatal constante. Si las políticas no logran eso, entonces no estamos ante un problema técnico, sino ante un fracaso de dirección. Y eso, en democracia, tiene nombre y debe discutirse en la plaza pública o como en los tiempos iniciales de la República, en La Plaza de Armas.