08/12/2025
La batalla de Ayacucho representó el enfrentamiento más grande e importante de las campañas finales de las guerras de independencia hispanoamericanas. En esta campaña militar se consolidó la independencia de la República del Perú y de los nuevos estados sudamericanos de habla hispana.
La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua, a una altitud de 3400 m.s.n.m., y a 37 kilómetros de la ciudad de Ayacucho, Perú, el 9 de diciembre de 1824.
La victoria de los patriotas supuso la desaparición del contingente militar realista más importante que seguía en pie. El Ejército Real del Perú fue derrotado tras recibir la orden de combatir desde una posición militar completamente inadecuada: el cerro Condorcunca.[15]Este evento suele ser considerado el final de las guerras de independencia en América del Sur.
La capitulación del virrey del Perú selló la independencia del Perú de forma definitiva. La Armada española abandonó la zona de conflicto según lo pactado. Los últimos bastiones realistas se rendirán sucesivamente a partir de entonces. En 1825 el Alto Perú en la campaña de Sucre y batalla de Tumusla. En 1826 caen la isla de Chiloé y la fortaleza del Real Felipe del Callao, que resistió un asedio durante 718 días. Se extinguió el foco de guerrillas en la guerra de Iquicha (1825-1828). En 1828, el Brigadier realista Francisco Javier de Aguilera lideró el último levantamiento, ocupando la ciudad de Vallegrande en Bolivia. En 1831, se rinde el caudillo José Dionisio Cisneros en Venezuela. En Chile, la montonera de los Hermanos Pincheira sería destruida definitivamente en 1832. En 1833, tras la muerte del rey Fernando VII, el gobierno español abandonó definitivamente los planes de reconquista. Tres años después, en 1836, las Cortes españolas renunciaron formalmente a cualquier reivindicación sobre la América continental. El reconocimiento del Perú se obtuvo de facto en 1865 y el tratado definitivo se firmó en 1879.