10/06/2026
|| LO QUE DICEN LOS VOTOS Y LO QUE VIENE PARA NOSOTROS.
LA VERDAD POR DELANTE, mirando los hechos tal cual son, sin suposiciones ni interpretaciones que solo buscan confundirnos. Los resultados de esta segunda vuelta del pasado domingo, nos dejan una enseñanza que no podemos ignorar y que marcará todo lo que viene en estos meses y en los años futuros.
Lo primero que debemos tener claro, y que es una realidad que nadie puede negar si mira bien los números, es esto: Los votos dentro del Perú se inclinaron mayoritariamente por Roberto Sánchez. Aquí, en nuestra tierra, en Cajamarca, en la sierra, en el sur y en toda la Amazonía, la voz del pueblo fue contundente y clara. Ganamos por una diferencia sólida y decidida. Es cierto que los votos que llegaron desde el extranjero favorecieron a la otra candidatura, pero por más que allá hayan sumado, esa cifra no alcanza, ni tiene la fuerza, ni puede competir con lo que nosotros logramos construir aquí, adentro, en nuestra propia casa. Esa es la lectura real: la voluntad del país, la voluntad de quienes vivimos, trabajamos y sufrimos día a día en este suelo, se pronunció y definió el camino.
Pero aquí viene la otra verdad, igual de grande y mucho más importante para lo que nos espera: De nada sirve haber ganado en las urnas, si después no somos capaces de defender lo que allí decidimos. Porque basándonos en hechos concretos, afirmamos con total seguridad: la única fuerza que podrá proteger y hacer valer lo sucedido en el acto electoral es la organización de cada pueblo, de cada comunidad, de cada caserío y de cada distrito.
Los votos son la semilla, sí, pero la organización es la tierra donde esa semilla va a crecer o se va a secar. Si nosotros nos quedamos esperando que desde las oficinas de Lima o desde las instituciones simplemente nos den la razón, sin hacer nada más, corremos el riesgo de que todo este esfuerzo se pierda. La defensa de nuestra voluntad no se hace solo en los tribunales; se hace aquí, entre nosotros, estando unidos y activos.
Y permítanos explicarles cómo debemos entender esto para lo que viene, porque la forma de unirnos ha cambiado para siempre, y es bueno que lo tengamos claro desde ya.
Estamos seguros que ustedes también lo sienten, que la unión que necesitamos ya no puede ser una unión de ideologías, de partidos o de consignas prestadas. Esas formas de juntarse ya no nos sirven, porque siempre terminan dividiéndonos por colores o por nombres que al final de cuentas no resuelven nuestros problemas. La unión que nos salvará y nos hará avanzar tiene que ser distinta: tiene que ser una unión basada en la necesidad compartida, en la búsqueda de soluciones creativas, hechas por nosotros mismos, sin copiar ni calcar modelos que no son nuestros y que no entienden nuestra realidad.
No importa si antes pensábamos diferente o seguíamos a líderes distintos. Lo que importa hoy es que tú y yo vivimos en el mismo lugar, sufrimos las mismas carencias, necesitamos las mismas carreteras, la misma buena salud, la misma educación digna y queremos lo mismo para nuestros hijos.
Y aquí, en Celendín, ¿cuál es esa necesidad que nos une por encima de todo? ¿Cuál es el bien más grande que tenemos y que tenemos que cuidar como nuestra propia vida? Nuestras cabeceras de cuenca, nuestras montañas, nuestras lagunas, el agua que nace aquí y que da vida a todo el valle y a más allá.
Sabemos que muchas veces hemos hablado de esto, y sabemos también que lo hemos dicho de muchas formas. Pero hoy lo hacemos con un sentido nuevo: Ya no lo decimos solo para reclamar, ni para repetir lo que ya se ha dicho siempre. Lo decimos porque es la razón principal de nuestra unión.
No nos unimos para pelear contra alguien, nos unimos porque el agua que corre por estas quebradas es lo que nos permite existir, sembrar, criar y vivir. Las cabeceras de cuenca no son una bandera política, son nuestra prioridad absoluta, nuestra fuente de vida. Y por eso, la organización de nuestros pueblos debe tener como primera tarea cuidar, proteger y administrar con sabiduría esa riqueza que Dios y la naturaleza nos dieron. Esa es la solución creativa que nosotros tenemos que construir: nuestra propia forma de cuidar el agua, nuestra propia forma de defender el territorio, sin esperar que otros vengan a decidir por nosotros, ni copiar leyes que no entienden nuestra geografía.
Nosotros tenemos nuestra propia sabiduría, nuestra forma de ver la vida y nuestra forma de trabajar. No necesitamos que nos vengan a decir desde afuera cómo resolver lo que a nosotros nos pasa. La solución está en nosotros, en nuestra capacidad de crear caminos nuevos, en nuestra forma de organizarnos como comunidad, tal como lo hemos sabido hacer siempre. Esa es la fuerza que nadie podrá vencer.
Por eso, reafirmamos con el corazón en la mano: Defender este resultado es defender nuestra propia vida, nuestra dignidad y nuestro futuro. Si en cada rincón de nuestra provincia estamos organizados, si en cada pueblo estamos unidos, si en cada barrio nos hablamos y nos apoyamos, entonces nadie podrá ignorarnos, nadie podrá cambiarnos la historia y nadie podrá quitarle el valor a lo que decidimos el domingo con nuestro voto.
La autoridad verdadera ya no está lejos, ni en las ciudades grandes: la autoridad está aquí, en la comunidad organizada. Y esa organización, que nace de la necesidad —como la necesidad de cuidar nuestra tierra y nuestras aguas— y crea sus propias respuestas, es la única garantía de que lo que hemos logrado en las urnas se transforme en realidad en nuestras calles, en nuestros campos y en nuestras casas.
Vienen semanas de mucha atención, vienen meses de mucho trabajo y vienen años donde tendremos que demostrar que lo que dijimos en el voto lo cumplimos en la práctica. Tenemos confianza, porque sabemos quiénes somos. Sabemos que hemos dado la razón con los números, y ahora sabemos que vamos a dar la fuerza con nuestra unión.
No esperemos que nos resuelvan todo. Juntémonos, pensemos soluciones nuevas, caminemos juntos a nuestra manera. Porque al final, el poder real no está en ninguna oficina, está en este pueblo que sabe defenderse, que sabe trabajar, que sabe cuidar su agua y su tierra, y que ha decidido, por fin, que su voz se escuche y se respete.
Celendin, 10 de junio de 2026