26/07/2026
Misteriosa Historia de la Laguna Seca de Cutaxi
Un relato contado por: José E. Guevara.
La Misteriosa Historia de la Laguna Seca de Cutaxi
Un relato contado por: José E. Guevara
En las alturas de Cajamarca, donde la neblina abraza los cerros y el viento parece guardar antiguos secretos, existen innumerables leyendas que han pasado de generación en generación. Una de las más conocidas es la historia de la Laguna Seca, ubicada en la comunidad campesina de Cutaxi, distrito de Conchán, provincia de Chota.
Los antiguos pobladores contaban que, hace muchos años, en el lado norte del caserío existía una enorme laguna cuyas aguas crecían día tras día sin que nadie pudiera detenerlas. Los ancianos aseguraban que aquella laguna tenía vida propia y que su intención era unirse con otra laguna ubicada al este del caserío. Si eso llegaba a suceder, decían que todo el pueblo desaparecería bajo las aguas.
Pero ese no era el único misterio.
Cuando el reloj marcaba las seis de la tarde y el sol desaparecía detrás de las montañas, nadie se atrevía a acercarse a la laguna. Los pobladores afirmaban que una fuerza invisible arrastraba hacia el fondo a todo aquel que caminara por sus orillas al caer la noche. Muchos escuchaban extraños lamentos, otros aseguraban haber visto remolinos formarse sin que soplara el viento. El miedo se apoderó de toda la comunidad.
Desesperados por aquellos sucesos, los comuneros buscaron la ayuda de un poderoso brujo, conocido por dominar antiguos secretos de la naturaleza.
El sabio aceptó enfrentar el peligro, pero advirtió que solo existía una forma de detener la laguna. Utilizaría un misterioso polvo mágico llamado "Secana", capaz de secar incluso las aguas más profundas. Sin embargo, debía cumplir una condición muy especial: arrojar el polvo desde la cima del cerro que hoy pertenece a don Hermiño Vitón, y hacerlo montado sobre su caballo para escapar inmediatamente de la furia que despertarían las aguas.
Llegó el día señalado.
Desde lo más alto del cerro, el brujo levantó el pequeño s**o de polvo, pronunció antiguas palabras y lanzó la Secana directamente al centro de la laguna.
En ese mismo instante ocurrió lo impensado.
Las aguas comenzaron a agitarse violentamente. Un enorme estruendo sacudió el lugar y gigantescas olas se levantaron como si la laguna hubiera despertado llena de ira. Entonces, una inmensa corriente salió en persecución del brujo.
Sin perder un segundo, el hechicero espoleó a su caballo y emprendió una desesperada carrera cuesta arriba rumbo al cerro de Wayra, el punto más elevado de la zona. Detrás de él, las aguas avanzaban con fuerza, destruyendo todo a su paso e intentando alcanzarlo.
La persecución parecía no tener fin.
Cuando las aguas estaban a solo unos metros de atraparlo, ocurrió el milagro. El polvo mágico comenzó a hacer efecto. Poco a poco, la enorme masa de agua perdió fuerza, empezó a retroceder y finalmente desapareció en las profundidades de la tierra.
El brujo había cumplido su misión.
Desde aquel día, la antigua laguna jamás volvió a llenarse como antes. En su lugar quedó un enorme hundimiento del terreno donde, hasta el día de hoy, las aguas de lluvia desaparecen misteriosamente bajo la superficie.
Por esa razón, los habitantes comenzaron a llamar a ese lugar La Laguna Seca, un sitio que aún conserva un inmenso tragadero natural y que, según los más ancianos de Cutaxi, guarda bajo la tierra el recuerdo de la laguna encantada que alguna vez quiso devorar todo el pueblo.
Y cuentan que, en las noches silenciosas, cuando el viento sopla entre los cerros, todavía pueden escucharse los ecos de aquellas antiguas aguas que jamás olvidaron su deseo de regresar.