29/10/2025
Espectacular.
Nací sin brazos ni piernas.
Así, tal cual. Mi corazón latió por primera vez el 4 de diciembre de 1982 en Melbourne, Australia, y con él comenzó una historia que nadie esperaba escribir. Mis padres, ambos cristianos, escucharon al médico decir que su primer hijo había nacido con una rara condición llamada síndrome de tetra-amelia. No había explicación médica… solo silencio, lágrimas y preguntas.
Mi nombre es Nick Vujicic, y aunque mi vida comenzó con lo que el mundo llamaría una tragedia, Dios ya estaba preparando un propósito. 🙏
Mi padre era pastor, y mi madre una mujer de fe. Pero incluso ellos se preguntaron:
“¿Por qué, Dios? ¿Por qué permites esto?”
Crecí en un hogar lleno de amor, pero mi infancia no fue sencilla.
En la escuela, fui uno de los primeros niños con discapacidad en asistir a clases comunes. Eso que parecía un logro trajo consigo burlas, miradas y una soledad que dolía más que cualquier golpe. Hubo noches en las que lloraba en silencio, deseando ser como los demás.
A los 10 años, llegué al punto más oscuro de mi vida. Quería rendirme. Sentía que no tenía sentido seguir. Pero justo en ese momento, algo cambió: recordé el rostro de mis padres y el amor con el que me habían criado. Pensé en su dolor si yo me rendía… y decidí seguir. Fue ahí cuando Dios comenzó a escribir un nuevo capítulo. 🙌
Empecé a entender que, aunque mi cuerpo tenía límites, mi espíritu no los tenía.
Descubrí que podía usar mi historia para inspirar a otros. A los 17 años, después de leer un pasaje de la Biblia, comprendí que no era un error: era una obra en proceso. Dios no se había equivocado conmigo.
Con el tiempo, mi fe se volvió más grande que mis miedos. Me gradué de la universidad, fundé Life Without Limbs (Vida sin extremidades), y comencé a viajar por el mundo para compartir esperanza. Cada vez que subo a un escenario, recuerdo aquel niño que pensó que su vida no tenía propósito… y sonrío. Porque Dios lo transformó todo.
Hoy tengo una esposa maravillosa, cuatro hijos hermosos y un propósito que me hace despertar cada mañana con gratitud. 🌈
He hablado ante millones de personas, he aprendido a surfear, a bucear, incluso a saltar desde un avión. No porque busque demostrar algo, sino porque quiero recordarle al mundo que con Dios no hay imposibles.
Mi vida no es perfecta, pero está llena de propósito.
No tengo brazos para abrazar, pero tengo palabras para levantar.
No tengo piernas para correr, pero tengo fe para avanzar.
Y esa fe me ha llevado más lejos de lo que jamás imaginé.
Si hoy sientes que tu vida carece de sentido, déjame decirte algo:
Dios no se ha olvidado de ti.
Él puede convertir tu dolor en propósito, tus lágrimas en testimonio, y tu historia en un mensaje que transforme vidas. 💫