01/12/2023
UN PROBLEMA ECONÓMICO
LIBRO TEMPERANCIA PAG.25; 26
ISAIAS 5:11
LA BIBLIA AFIRMA QUE LOS QUE VENDEN ALCOHOL Y LOS QUE CONSUMEN TENDRÁN UN SEVERO CASTIGO EN EL DÍA DEL JUICIO.
El tráfico de alcohol produce falta de honradez y violencia—En cada fase del negocio de la venta de licores hay falta de honradez y violencia. Las casas de los traficantes de licores están construidas con el salario de la injusticia, y sostenidas por la violencia y la opresión.—The Review and Herald, 1 de mayo de 1894.
Millones gastados para comprar miseria y muerte—“¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad! ... Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón. ¿Reinarás, porque te rodeas de cedro? ... Tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar sangre inocente, y para opresión y para hacer agravio”.
Este pasaje de la Escritura describe la obra de aquellos que elaboran y venden el licor embriagante. Su negocio significa robo. Por el dinero que reciben no entregan ninguna cosa que sea útil. Cada dólar que añaden a sus ganancias ha traído una maldición al que lo gastó.
Cada año se consumen millones y millones de litros de bebida embriagante. Se gastan millones y millones de dólares para comprar miseria, pobreza, enfermedad, degradación, lujuria, crimen y muerte. Por el amor a la ganancia, el traficante de licores distribuye a sus víctimas aquello que corrompe y destruye mente y cuerpo. Hace perpetuar la pobreza y la miseria de la familia del bebedor.—Drunkenness and Crime, 7, 8.
Una situación económica contrastante—El ebrio es capaz de cosas mejores. Dios le ha confiado talentos con los cuales glorifique a Dios, pero sus semejantes han tendido una trampa a su alma, y se han enriquecido a costa de sus recursos. Han vivido en el lujo, mientras sus pobres hermanos a los cuales han despojado, vivían en la pobreza y la degradación. Pero Dios requerirá todo esto de la mano de aquel que ha ayudado al bebedor a hundirse en el camino de la ruina.—Manuscrito 90, 1894.
Legisladores y traficantes de licores son responsables—Los legisladores y los traficantes de licores pueden lavarse las manos como Pilato, pero no estarán libres de la sangre de las almas. La ceremonia del lavado de sus manos no los limpiará, cuando por su influencia o por su intermedio han ayudado a hacer bebedores a los hombres. Serán considerados responsables de los millones de dólares que se han derrochado para consumir a los consumidores. Nadie puede cerrar los ojos ante los terribles resultados del tráfico de licores. Los diarios muestran que la miseria, la pobreza, el crimen que resultan de este tráfico, no son fábulas artificiosas, y que centenares de personas se están enriqueciendo a costa del sustento de los hombres a los cuales envían a la perdición por su ma***to negocio de bebidas. ¡Ojalá que se suscitara una conciencia pública que pusiera fin al tráfico de bebidas, cerrara las tabernas, y diera a esos hombres enloquecidos la oportunidad de pensar en las realidades eternas!—The Review and Herald, 29 de mayo de 1894.
Podrían haberse fundado escuelas—Pensemos en el dinero mal gastado en las tabernas, donde los hombres venden su razón por aquello que los coloca plenamente bajo el dominio de Satanás. ¡Qué cambio habría en la sociedad si este dinero se usara para fundar escuelas donde se diera a niños y jóvenes instrucción bíblica, y se les enseñara cómo ayudar a sus semejantes, cómo buscar y salvar a los perdidos!
Hay una obra que debe hacerse para todas las capas de la sociedad. ... No debemos olvidar a los ministros, abogados, senadores, jueces, muchos de los cuales usan bebidas alcohólicas y tabaco. ... Pedidles que inviertan para el establecimiento de instituciones donde pueda prepararse a niños y jóvenes para llenar cargos de utilidad en el mundo el dinero que de otra manera gastarían en la dañina complacencia del licor y el tabaco.