26/08/2026
🤬EL FUJIMORISMO SE BURLA DE LORETO¿DESPRECIO A IQUITOS?🤬
😡La llegada de un funcionario encargado temporalmente para representar al Ejecutivo en medio de una paralización regional vuelve a encender el debate sobre el peso que tiene Loreto para el Gobierno de Keiko Fujimori.
Iquitos amaneció esta semana convertida en escenario de protesta. La CGTP Loreto, organizaciones sociales y gremios vinculados al transporte salieron a las calles para exigir respuestas frente al incremento del precio de los combustibles, la expansión de la minería ilegal, la crisis del servicio eléctrico y otras demandas sociales. La paralización comenzó el martes 25 de agosto y generó bloqueos, movilizaciones y restricciones al tránsito.
Pero detrás del paro existe una pregunta política que empieza a tomar fuerza: ¿qué tan importante es Loreto para el nuevo Gobierno?
La controversia creció luego de conocerse que la convocatoria a la reunión prevista en Iquitos no estaría encabezada por un ministro ni por un viceministro, sino por Jorge Luis Segura Quiñones, jefe encargado temporal de la Oficina de Gestión del Diálogo y Participación Ciudadana del Ministerio de Energía y Minas.
Ese detalle puede parecer administrativo, pero políticamente adquiere otra dimensión cuando la región atraviesa una protesta que reclama decisiones que corresponden directamente al Gobierno nacional.
UNA REGIÓN QUE PIDE RESPUESTAS, NO SOLO DIÁLOGO
La plataforma de lucha de los gremios loretanos no apareció de la noche a la mañana.
El reclamo por el precio de los combustibles tiene una explicación evidente: Loreto depende fuertemente del transporte fluvial y, por sus condiciones de aislamiento geográfico, cualquier incremento en los costos de combustible termina trasladándose al transporte, los alimentos, los servicios y la economía familiar.
A ello se suma la exigencia de enfrentar con mayor contundencia la minería ilegal y el pedido de conectar Iquitos al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).
El problema eléctrico tampoco es nuevo. La discusión sobre la necesidad de mejorar la infraestructura energética de Loreto lleva años formando parte de la agenda regional.
Y ahora se han incorporado nuevas preocupaciones vinculadas a salud y educación, después de la crisis generada por la inoperatividad del tomógrafo del Hospital Regional de Loreto y la muerte de un estudiante tras el colapso de un muro en la institución educativa Petronila Perea de Ferrando.
Por eso, reducir la protesta únicamente al precio del combustible sería desconocer el fondo del conflicto.
EL SUBSIDIO QUE NO CONVENCIÓ A LORETO
El Gobierno de Keiko Fujimori anunció el 14 de agosto un subsidio focalizado para transportistas, con una vigencia anunciada de tres meses y una reducción estimada de entre 15% y 20%. La medida incluyó a transportistas fluviales y mototaxistas de la selva.
Sin embargo, los gremios loretanos cuestionaron que el mecanismo pueda dejar fuera a una parte importante de los trabajadores informales.
Ese es uno de los puntos que explica por qué la medida nacional no consiguió apagar la protesta regional.
La discusión, entonces, no es solamente cuánto subsidia el Estado, sino quiénes recibirán realmente el beneficio y si la medida llegará al consumidor final.
LA HISTORIA QUE EL FUJIMORISMO NO PUEDE BORRAR
La relación entre Loreto y el fujimorismo tiene además una memoria política particularmente sensible.
En 1992, durante el gobierno de Alberto Fujimori, se disolvió la Asamblea Regional y se creó el Consejo Transitorio de Administración Regional, conocido como CTAR-Loreto.
Pero el episodio que permanece con mayor fuerza en la memoria colectiva loretana ocurrió en octubre de 1998, durante las protestas relacionadas con el acuerdo de paz con Ecuador.
La oposición regional al acuerdo desembocó en una jornada de violencia y dejó víctimas mortales. El Congreso conserva registros de aquellos acontecimientos y de las protestas que se produjeron en Iquitos.
Incluso en diciembre de 1998 se realizó en Iquitos una consulta popular no oficial en la que, según IPS, el 97,7% de los participantes rechazó el acuerdo con Ecuador. Aquella jornada también evidenció la fuerte demanda de mayor autonomía regional.
Y dos años después, en enero del 2000, Iquitos volvió a protagonizar protestas contra la candidatura de Alberto Fujimori a un tercer mandato consecutivo.
Por eso, cuando hoy se habla de una supuesta indiferencia del fujimorismo hacia Loreto, no se trata solamente de una discusión coyuntural. Existe una historia política que explica por qué cualquier gesto del Gobierno central hacia la Amazonía es observado con especial atención.
EL CONTRASTE ELECTORAL
Hay, además, una paradoja política.
Loreto no es un territorio irrelevante electoralmente para Keiko Fujimori. En la segunda vuelta de 2026, Fuerza Popular obtuvo el 52,95% de los votos en la región, según los resultados reportados con el 98,44% de actas contabilizadas. En Maynas, donde se encuentra Iquitos, Fujimori alcanzó el 57,61%.
Es decir, Loreto sí fue importante cuando se necesitaban votos.
La pregunta que ahora corresponde hacer es otra:
¿será igualmente importante cuando la región necesita respuestas?
Durante la campaña, Fujimori visitó comunidades loretanas y prometió fortalecer programas sociales y servicios básicos. También habló de agua, electricidad, saneamiento, educación y salud, mientras criticaba la ausencia del Estado en las comunidades amazónicas.
El contraste entre aquellas promesas y las primeras semanas de gobierno será inevitablemente sometido al escrutinio de la población.
UNA CRISIS QUE EL GOBIERNO NO PUEDE ADMINISTRAR DESDE LIMA
La actual protesta deja una lección política: Loreto no está reclamando únicamente que el Gobierno escuche; está reclamando que decida.
El Ejecutivo ya tuvo que enfrentar conflictos relacionados con el transporte en otras partes del país y ha utilizado mecanismos de subsidio y negociación para contener las protestas.
En Loreto, sin embargo, la agenda es más amplia.
Combustibles, energía, minería ilegal, salud, educación y conectividad forman parte de una problemática estructural que no puede resolverse con una reunión protocolar.
La llegada de representantes de la PCM a Iquitos abre ahora una oportunidad para que el Gobierno transforme el diálogo en compromisos verificables. La CGTP suspendió inicialmente el paro después de alcanzar un acuerdo para abrir conversaciones con el Ejecutivo; sin embargo, este miércoles las bases regionales volvieron a pronunciarse y decidieron continuar con la jornada programada, lo que evidencia que el conflicto permanece abierto.
LA PREGUNTA QUE QUEDA SOBRE LA MESA
Más allá de quién llegue a la reunión, el verdadero examen para el Gobierno de Keiko Fujimori será lo que ocurra después.
¿Habrá presupuesto? ¿Habrá cronogramas? ¿Habrá responsables? ¿Habrá decisiones sobre el combustible, la energía y la minería ilegal?
Porque Loreto ya ha escuchado demasiadas promesas.
Y existe una diferencia enorme entre enviar a un funcionario a escuchar una protesta y enviar al Gobierno a resolver un problema.
La Amazonía no necesita solamente ser recordada durante una campaña electoral. Necesita que el Estado esté presente cuando sus ciudadanos reclaman derechos, servicios y oportunidades.
Esta vez, la pregunta no es si Keiko Fujimori conoce Loreto. La pregunta es si su Gobierno está dispuesto a demostrar que Loreto también cuenta.