01/06/2026
EL PUEBLO HABLÓ, Y LO QUE DIJO DUELE: Los vecinos y conocidos que respondieron a la publicación no solo expresaron solidaridad. Revelaron un patrón alarmante dentro de la actual gestión municipal:
*Que muchos trabajadores callan por miedo a perder su puesto. Que aguantan humillaciones, hostigamientos y malos tratos porque necesitan el trabajo y saben lo que les puede costar alzar la voz.
*Que existe una preferencia clara y denunciada por funcionarios foráneos sobre los profesionales locales del propio distrito, personas que conocen su tierra, su gente y sus necesidades, pero que son relegadas o maltratadas frente a quienes llegan de afuera sin arraigo ni compromiso con Ilabaya.
¿Y EL ALCALDE? LO AVALA
Esa fue la respuesta directa de un poblador, sin rodeos ni eufemismos. Y es que cuando el abuso se repite, cuando los funcionarios foráneos actúan con impunidad, cuando nadie rota, nadie rinde cuentas y nadie es sancionado, la responsabilidad no puede recaer solo en quien grita o humilla. Recae también en quien lo permite. En quien lo nombró. En quien lo mantiene.
Ilabaya es un distrito que ha dado mucho a la región. Su gente trabaja, se sacrifica, cría a sus familias con dignidad y orgullo. Y merecen una gestión que los trate con ese mismo respeto.
Pero lo que describen los propios vecinos es otra cosa: una administración donde los de afuera mandan y los de adentro obedecen o se van, donde la lealtad política pesa más que la capacidad profesional, y donde señalar lo que está mal puede costarte el trabajo.
NO SE PUEDE CALLAR MÁS
Como bien dijo uno de los comentaristas: "Los cargos son pasajeros." Y tiene razón. Cada gestión tiene su final. Pero el daño que dejan en las personas, en las familias, en la dignidad de los trabajadores de Ilabaya — ese no se va con el cambio de autoridades.
Por eso es importante que cada caso se conozca. Que ningún trabajador sienta que está solo. Que el pueblo de Ilabaya sepa lo que está pasando dentro de su propia municipalidad.