20/08/2026
A LOS LAPIZCULIENTOS (ZURDOS DE SOMBRERO EN PERÚ), NO LES GUSTA LA HISPANIDAD Y USAN EL O.D.IO A ESPAÑA DE MANERA POLÍTICA.
DIFERENCIA DE SER UNA COLONIA A NO SERLO.
En el año Año 1.750, Londres tenía una población aproximada de 676.000 personas, mientras que la ciudad de Boston en América apenas contaba con una población de 20.000 almas.
En el mismo año, Madrid tenía 123.000 habitantes y la Ciudad de México 110.000
Estos datos reflejan con precisión una de las diferencias más estructurales entre la Monarquía Española y el Imperio Británico en el siglo XVIII: la arquitectura fiscal y legal de cada modelo.
La relación demográfica entre la metrópoli y sus territorios dependía directamente de dónde se quedaba y se reinvertía la riqueza generada.
El modelo británico operaba mediante las Leyes de Navegación (Navigation Acts), diseñadas para concentrar el procesamiento industrial, el comercio financiero y el capital en la metrópoli (Londres), restringiendo el desarrollo manufacturero y urbano de los puertos coloniales como Boston o Filadelfia.
Por el contrario, la razón por la que Ciudad de México era una de las grandes urbes del mundo con universidad, imprenta, ceca, catedrales, hospitales y una extensa red de infraestructuras, radica en que la inmensa mayoría de los tributos e impuestos recabados en Nueva España como las alcabalas, diezmos, minería, monopolios, etc, se quedaba dentro del propio Virreinato.
Estos impuestos servían para pagar la administración pública, la defensa local, las obras urbanas y las defensas en Cuba, Puerto Rico, Filipinas o Florida.
Lo que llegaba a Madrid a través del Quinto Real y otros derechos de la Corona era solo una fracción del total recaudado, es decir, entre el 1 y el 20%, el resto, entre el 80 y el 99% de los impuestos y riquezas se quedaban en América.
Además, jurídicamente, Nueva España no era considerada una "colonia" dependiente en el sentido mercantilista moderno, sino un conjunto de reinos y provincias integradas en la Monarquía Española.
Si la Monarquía Española hubiera operado bajo un sistema puramente extractivo, absorbiendo la mitad o más de la riqueza generada en la América española, Madrid habría experimentado una hiper-centralización urbana y financiera similar a la de Londres, atrayendo masa salarial, industria y burocracia, lo que habría disparado su población por encima de los 500.000 habitantes.
En cambio, en Nueva España, se habría sofocado el mercado interno novohispano y sin capital circulante para financiar la red de cecas y las grandes construcciones urbanas, la densidad poblacional y económica de Ciudad de México habría colapsado a niveles puramente coloniales.
Este contraste demográfico de 1750 demuestra que el desarrollo urbano virreinal fue el resultado directo de la descentralización fiscal y la reinversión local de los recursos.
Los datos no mienten, hubo una gran diferencia entre ser colonia y no serlo.
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