26/06/2026
📊 DATOS OFICIALES DEL INEI | ¿ES CIERTO QUE EL SUR MANTIENE A LIMA?
Durante años se ha repetido la idea de que Cusco y el sur mantienen económicamente a Lima. Sin embargo, los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) muestran una realidad diferente.
Según el informe "Perú: Producto Bruto Interno por Departamentos 2007-2024", Lima generó el 42,4 % de toda la producción económica del país en 2024. En comparación, Cusco aportó el 3,9 %, Arequipa el 5,4 % y Puno el 2,2 %.
Es decir, de cada S/100 que produce la economía peruana:
✅ Lima genera S/42,40
✅ Arequipa genera S/5,40
✅ Cusco genera S/3,90
✅ Puno genera S/2,20
Entonces surge una pregunta: ¿cómo puede ser que Cusco aporte el 3,9 % del PBI nacional si tiene Machu Picchu, Camisea y una importante actividad minera?
La respuesta es que la riqueza de una región no depende únicamente de los recursos que posee, sino de cuánto valor agregado es capaz de generar a partir de ellos.
Por ejemplo, Ica aporta el 4,3 % del PBI nacional, más que Cusco, a pesar de tener una población mucho menor y no contar con el nivel de recursos turísticos o energéticos que posee la región cusqueña. ¿La diferencia? Ica ha desarrollado una poderosa agroindustria exportadora que transforma sus recursos en productos de alto valor para los mercados internacionales.
Lo mismo ocurre a nivel mundial. Países como Japón, Corea del Sur, Singapur o Suiza no destacan por su abundancia de recursos naturales, pero se encuentran entre las economías más desarrolladas del planeta gracias a la industria, la tecnología, la innovación y la generación de valor agregado.
En cambio, una región puede tener gas, minerales o atractivos turísticos extraordinarios y aun así no alcanzar todo su potencial económico si gran parte de esos recursos sale sin ser transformada localmente.
Además, Lima no solo concentra sedes empresariales. También concentra gran parte de los bancos, aseguradoras, telecomunicaciones, comercio mayorista, transporte, logística, servicios empresariales, universidades e instituciones públicas y privadas. Por ello, una gran parte de la actividad económica nacional se desarrolla efectivamente en la capital.
Pero aquí surge otra pregunta importante: ¿de quién es la responsabilidad de industrializar Cusco?
La respuesta es que no existe un único responsable. La industrialización requiere la participación conjunta del Estado, las empresas, las universidades y la propia sociedad.
El Estado debe construir infraestructura, carreteras, energía, educación técnica y reglas claras para atraer inversiones. Las empresas deben invertir en nuevas industrias y asumir riesgos. Las universidades deben formar profesionales y desarrollar investigación. Y las autoridades regionales y locales deben facilitar proyectos productivos en lugar de obstaculizarlos.
Por eso el verdadero debate no debería ser quién mantiene a quién. La pregunta más importante es por qué después de más de 20 años de explotación de Camisea, Cusco todavía no cuenta con una gran industria petroquímica, fábricas de fertilizantes, complejos industriales o cadenas productivas capaces de transformar localmente una mayor parte de la riqueza que genera.
Los recursos naturales los pone la naturaleza. El desarrollo lo construyen las personas, las empresas y las instituciones.
Los datos del INEI muestran que el gran desafío para Cusco no es descubrir más recursos, sino convertir los que ya tiene en más industria, más tecnología, más empleo de calidad y más valor agregado. Ahí está la diferencia entre una región rica en recursos y una región verdaderamente desarrollada.
Fuente: INEI, Perú: Producto Bruto Interno por Departamentos 2007-2024.