24/01/2026
A veces incluso quienes parecen más fuertes también se rompen.
No porque les falte fortaleza, sino porque llevan demasiado tiempo sosteniendo a los demás.
Dormirse con lágrimas no siempre es rendirse; muchas veces es la consecuencia de seguir adelante aun cuando duele.
Todos atravesamos momentos en los que decir “estoy bien” se vuelve casi imposible.
Momentos en los que el peso emocional supera al físico y el silencio dice más que cualquier palabra.
Hay instantes en los que un baño, una habitación a oscuras o una almohada se transforman en el único refugio para soltar lo que lastima.
Si alguna vez te hirieron el corazón, si alguna vez te sentiste solo incluso estando acompañado, o si alguna vez aguantaste el llanto hasta quedarte a solas… no estás solo.
Muchos han sentido lo mismo, aunque no lo expresen.
Quizás alguien necesitaba leer esto hoy:
no estás roto, estás en proceso de sanación.
Si llegaste hasta acá, contame sin entrar en detalles:
¿seguís sanando o sentís que ya sanaste?