09/01/2026
Doña Francisca Fernández Morales de Reyes (1854–1949)
La vida de Francisca Fernández Morales de Reyes transcurrió íntegramente en el sector La Ceiba de Florida Adentro, en una época en que la tierra, la familia y el trabajo agrícola constituían el eje de la existencia cotidiana. Nacida en 1854, fue hija de José Fernández y María Morales, ambos profundamente arraigados a la región, donde varias generaciones compartieron labores, vínculos familiares y sentido de comunidad.
El 20 de septiembre de 1894, Francisca contrajo matrimonio con Ambrosio Reyes y Ruiz (1862–1929), agricultor y caficultor. Juntos establecieron un hogar sólido en La Ceiba, donde criaron a diez hijos, Victoriano Reyes Fernández 1874–1970, Tomasa 1889–1969, José1890–, Joaquina 1890–1982, Gemenino1894–1968, Gregorio 1895–1975, Eugenio Reyes Fernández 1896–1975, Luisa 1898–1991, María 1900–1982 y Amelia 1903– , integrándolos desde temprana edad a la vida agrícola y comunitaria. Los apellidos Fernández, Reyes, Mendoza entre otros se consolidaron así en Florida y zonas limítrofes, formando parte activa del desarrollo social y económico.
El entorno que definió su vida queda reflejado en la fotografía histórica familiar. En ella se observa un grupo familiar numeroso frente a una vivienda rural de madera, típica de Puerto Rico a finales del siglo XIX y comienzos del XX. La casa con su galería frontal, puertas de madera y tablazón horizontal representa el hogar campesino puertorriqueño, espacio donde se combinaban la vida doméstica, el trabajo y la transmisión de valores familiares.
La presencia de adultos y niños, algunos descalzos, vestidos con ropa sencilla de faena y sombreros de paja, ilustra el mundo en el que Francisca desarrolló su vida: una economía basada en la agricultura, particularmente en el cultivo del café, y una dinámica familiar intergeneracional en la que todos contribuían al sustento del hogar. Esta imagen no es solo un retrato, sino un testimonio visual del modo de vida jíbaro que caracterizó a su familia.
Familias grandes, unidas, vinculadas a la tierra y al hogar como centro de la vida social. En ella se manifiesta la estabilidad, el esfuerzo colectivo y la continuidad generacional que definieron su legado.
Francisca fue testigo de grandes transformaciones históricas el cambio de soberanía en 1898, la llegada del sistema censal estadounidense y la evolución administrativa de Florida sin abandonar jamás su comunidad. Falleció el 10 de diciembre de 1949, dejando tras de sí una descendencia profundamente integrada a la identidad de Florida.
Esta imagen, junto a los registros civiles y censales, humaniza su historia, otorgándole rostro, espacio y contexto a una vida dedicada al trabajo, la familia y la tierra.
Fuentes documentales
Registro Civil de Puerto Rico (1805–2002), acta de defunción.
Censo de los Estados Unidos, 1910.
Censo de los Estados Unidos, 1920.