15/09/2026
Hay lecturas que no solo nos enseñan, también nos confrontan. La lectura de ayer en Lucas 16 me hizo pensar en algo muy sencillo: todo lo que tengo en mis manos es temporal, pero la manera en que lo administro puede tener un impacto eterno.
A veces pensamos en mayordomía solamente como dinero, pero va mucho más allá. También administramos nuestro tiempo, nuestros dones, oportunidades, relaciones y recursos. Y la pregunta no es solo cuánto tenemos, sino qué estamos haciendo con lo que Dios nos confió.
Jesús también nos recuerda que no podemos servir a dos señores. El problema no es tener recursos; el problema comienza cuando los recursos ocupan el lugar de Dios en nuestro corazón.
Podemos decir que confiamos en Él, pero muchas veces nuestra seguridad termina descansando en lo que tenemos, en lo que ganamos o en lo que podemos controlar. Y ahí es donde esta Palabra nos invita a examinarnos.
Hoy quiero hacerme esta pregunta:
¿Estoy usando lo que Dios me dio para mis propios planes solamente, o también para Su propósito?
No quiero vivir acumulando cosas temporales y descuidando lo eterno. Quiero aprender a administrar con sabiduría, con generosidad y con un corazón que recuerde siempre quién es mi verdadero Señor.
“Ningún siervo puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Lucas 16:13