04/06/2026
Hoy quiero compartir una reflexión sobre un post de Revista Medicina y Salud Pública, que me impactó mucho, sobre un paciente de 58 años con diabetes tipo 2 e hipertensión que terminó hospitalizado con descompensación severa, cetoacidosis diabética moderada y deshidratación severa, luego de abandonar parcialmente su tratamiento.
Según el artículo, hubo dos factores importantes: dificultades económicas y una falsa percepción de estabilidad. Y esa parte merece mucha atención.
Porque muchas veces, cuando no sentimos dolor, cuando podemos seguir trabajando, caminar, comer o hacer nuestra rutina diaria, podemos pensar: “todo está bien”. Pero la diabetes tipo 2 puede estar haciendo daño en silencio.
La glucosa elevada de forma sostenida puede afectar distintos órganos y sistemas del cuerpo. Puede causar daño a los riñones, al corazón, a los nervios, a la visión, y también puede afectar la circulación y la cicatrización. Una herida pequeña que no sana a tiempo puede complicarse, infectarse y, en casos severos, aumentar el riesgo de amputación.
En el caso reseñado, los síntomas fueron escalando: mucha sed, orinar con frecuencia, pérdida de peso, visión borrosa, fatiga extrema, náuseas, vómitos, dolor abdominal, somnolencia y desorientación. Para cuando llegó a sala de emergencias, ya estaba en una situación seria.
Este caso nos recuerda algo importante: el tratamiento no se abandona porque “me siento mejor” o porque “creo que estoy estable”. Si hay problemas económicos, efectos secundarios, dudas, cansancio emocional o dificultad para conseguir medicamentos, lo más importante es hablarlo con el médico, farmacéutico o equipo de salud. Muchas veces existen alternativas, ajustes o recursos que pueden ayudar.
Vivir con diabetes requiere seguimiento, educación, monitoreo y adherencia al tratamiento. No se trata de perfección, se trata de constancia y de actuar a tiempo.
La diabetes no se maneja solo cuando nos sentimos mal. Se maneja todos los días para evitar llegar a una emergencia.
Sentirse bien no sustituye el monitoreo, los laboratorios ni el seguimiento médico.
Con mis tenis puestos, viviendo a plenitud con Diabetes Tipo 2. 💙👟
Un hombre de 58 años con diabetes tipo 2 e hipertensión fue ingresado en estado de descompensación severa tras suspender parcialmente su...