21/07/2026
EL CRISTIANISMO SE BASA EN LA VIDA DIVINA
¿En qué consiste el cristianismo? Primeramente tiene que ver con la vida de Dios, y no con el hecho de preguntarnos si algo es bueno o malo. La vida cristiana consiste en consultar con la vida divina que está en nosotros cada vez que vayamos a hacer algo. ¿Qué nos dice la nueva vida que Dios nos ha dado? Es muy extraño que muchos sólo presten atención a una norma externa, la norma de lo que es bueno y malo. Pero Dios no nos ha dado una norma externa. El cristianismo no cuenta con otros Diez Mandamientos; no nos conduce a un nuevo Sinaí ni nos da una nueva serie de reglas o preceptos de “harás esto” o “no harás aquello”. La vida cristiana no nos exige que determinemos si lo que vamos a hacer es bueno o malo. Antes bien, se trata de que en cualquier cosa que vayamos a emprender, estemos atentos a la vida divina que está en nosotros, la cual reacciona y nos habla interiormente. Si nos sentimos tranquilos en nuestro interior, si sentimos que la vida de Dios está fluyendo internamente, si nos sentimos firmes interiormente y percibimos la unción, entonces sabemos que tenemos la aprobación de la vida divina. Muchas veces, cierta acción puede parecer buena y loable ante los hombres, pero, contrario a lo que esperamos, la vida en nuestro interior comienza a enfriarse y a retraerse.
Debemos recordar que la Palabra de Dios dice que la vida cristiana se basa en la vida que reside en nuestro interior, y no en una norma externa que define lo que es bueno o malo. Muchas personas mundanas, que aún no han sido salvas, viven según la norma de vida más elevada que pueden alcanzar: el principio de escoger entre lo bueno y lo malo. No obstante, si nosotros como cristianos vivimos según este mismo principio, en nada nos diferenciamos de la gente del mundo. Los cristianos y los incrédulos difieren en el sentido de que los cristianos no se rigen por una norma ética ni por una ley externa. Lo que nos preocupa no es la moralidad ni los conceptos del hombre. No tratamos de determinar si algo es bueno o malo según el criterio y las opiniones humanas; en lugar de ello, nos hacemos esta pregunta: “¿Qué dice al respecto la vida que mora en mi interior?”. Si sentimos que la vida divina en nuestro interior se fortalece y se activa, entonces podemos proceder; pero si percibimos que ésta se enfría y se retrae, debemos detenernos. El principio por el cual nos regimos opera dentro de nosotros, y no afuera. Éste es el único y verdadero principio por el que debemos guiarnos; todo otro principio es falso. Quizás otros digan que es correcto hacer ciertas cosas y tal vez yo también tenga el mismo parecer, pero ¿qué nos dice al respecto la vida en nuestro interior? Es posible que la vida divina en nuestro interior no esté de acuerdo. Si aun así llevamos a cabo dicho asunto, no recibiremos recompensa alguna, y si no lo hacemos, no debemos sentirnos avergonzados, pues simplemente hemos dejado de acatar normas externas a nosotros. Sólo podemos determinar que algo es correcto cuando el Espíritu de Dios nos lo confirma en nuestro interior. Si sentimos que la vida divina fluye en nuestro interior, sabemos que lo que vamos a hacer es correcto; pero, si no tenemos este sentir, se trata de algo incorrecto. Lo que determina si algo es bueno o malo, correcto o incorrecto, no es una norma externa a nosotros, sino la vida que está en nuestro interior.
[Dos principios relacionados con el modo de vivir capítulo 1]