29/03/2026
LA HISTORIA DE LA IMAGEN DE JESÚS MONTADO EN UN BURRITO (EL SEÑOR DE LAS PALMAS)
Corría aproximadamente el año 1912, Los Sacerdotes que estaban a cargo de la Parroquia San José de Limpio hicieron pedidos de imágenes para la Semana Santa, así que cuando llegaron las estatuas, muchas familias de la ciudad llevaron a sus hogares para sus cuidados a excepción de la imagen de Jesús montado en un burrito. Entonces el Pa’i José del Cazal lo llevó a su casa, en el barrio anteriormente llamado Costa Cazal, para que su familia lo cuide, esa imagen es la del Señor de las Palmas que hasta hoy en día se encuentra en el mismo lugar desde que llegó al barrio, Los lugareños del barrio pronto le tomaron aprecio y decidieron que en su honor el barrio sea llamado San Salvador (Jesús que vino a salvar al mundo).
Anteriormente, la imagen lo tenían en la sala de la familia Mora del Cazal, luego Don Rafael Nuñez, cedió un terreno al Arzobispado de Asunción para que edifiquen la capilla, cabe destacar que es la única imagen que cuenta con capilla de todas las imágenes que vinieron de Italia, las demás se encuentran en la Parroquia San José bajo los cuidados de los fieles.
La imagen del Señor de la Palmas pasó por varias dificultades, cuando estuvo infectado de termitas y lo tuvieron que arreglar, cuando robaron la estatua del burrito, pero la de Jesús lo tiraron bajo los bancos, rápidamente los vecinos mandaron hacer otra estatua del burrito en Tobati, y en otra ocasión, un viernes santo lluvioso exactamente, lo llevaron a la iglesia central de Limpio, cayo un rayo por la torre y el impacto cortó el cuello de la imagen de Jesús, la cabeza no cayó al suelo porque quedó sujeta a la ropa de la imagen, pasó por guerras y revoluciones que sucedieron en el país pero la imagen del Jesús sigue en el mismo lugar desde que llegó al barrio.
Cada año para el domingo de Ramos se lo prepara en andas para llevarlo a la iglesia Central para la misa y bendición de las palmas
Mi amado Jesús, Señor de las Palmas, el que cuida de su rebaño como dice su letanía, Pastor vigilante dulce Jesús mío lleva a tus ovejas a tu excelso aprisco y más que nunca imploro esta oración.