16/08/2026
Como adultos, solemos tener expectativas sobre nuestros hijos. Muchas de ellas son buenas, *pero no siempre son justas con los niños* porque en el fondo buscan cambiar su comportamiento validación del adulto.
Esperamos de ellos comportamientos, actitudes y razonamientos de adultos, cuando todavía son niños.
Muchas veces los sobreexigimos con una agenda cargada de cursos, programas y actividades "productivas". Pero, ¿en qué momento tienen espacio para ser simplemente niños?
Esos momentos de pausa y juego libre son fundamentales para su crecimiento; espacios donde pueden ser sencillos y humildes, tal como Jesús vio y reconoció en la infancia un ejemplo de pureza.
Por eso, en lugar de proyectar en ellos nuestras propias expectativas, comencemos a mirarlos como Dios los ve, aprendiendo lo que Jesús quiso enseñarnos a través de ellos.
"Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: —Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Así que, el más importante en el reino de los cielos es el que se vuelve humilde como este niño. Y quien recibe en mi nombre a un niño como este me recibe a mí." - San Mateo 18:2-5
¿Cómo equilibras las actividades de tus hijos con su tiempo libre? Te leemos en los comentarios. 👇