04/11/2026
¡BUEN VIAJE, MAESTRO GOYO! 🖤🎶
Gregorio “El Goyo” Almeida nació el 23 de noviembre de 1933 en el barrio El Espinal, también conocido como El Pinar, en Soplaviento. Desde sus primeros años forjó una conexión profunda con su tierra, una esencia que nunca lo abandonaría, pues a lo largo de su vida siempre alternó la música con su oficio de pescador artesanal en el Canal del Dique.
En sus años de juventud, se destacó como un gran intérprete de la dulzaina, instrumento con el que lograba reemplazar el sonido del acordeón. Sin embargo, su verdadera maestría y destino se encontraban en el guache. Aprendió con paciencia, observando y practicando incansablemente. Su dedicación dio frutos cuando el maestro Catalino Parra reconoció su inmenso talento. Fue él quien lo impulsó a conseguir su propio guache, el cual Goyo adoptó como su compañero inseparable, llevándolo siempre consigo en su característica mochila de hilos de colores.
Su consolidación musical llegó a finales de la década de los setenta al unirse formalmente a la legendaria agrupación Los Gaiteros de San Jacinto. Allí forjó una profunda amistad con Catalino Parra y se convirtió en el corista y el alma percutiva de la banda. En esta etapa también brilló como compositor y voz del pueblo, dando vida a joyas de la música colombiana como Mi negra, El ribolo, Donde canta la paloma y La vaina ya se formó.
En 1979, su imagen pasó a la historia de la música nacional cuando el sello CBS lanzó el icónico álbum “La vaina ya se formó”. Fue el cuerpo de Gollo, aferrado a su guache y con su mochila colgada, el que ilustró de forma peculiar la portada y contraportada de este histórico disco. A pesar de los escenarios y la trascendencia de su obra, se mantuvo fiel a su filosofía de vida. Rechazó cambiar su tradicional casa de bahareque y techo de palma por una de cemento, defendiendo siempre su deseo de vivir sabroso con el fresquito de la palma.
Lamentamos profundamente la partida de este mundo del maestro Gregorio Almeida. Se nos ha ido un grande de nuestro folclor, un guardián de la tradición y el sonido auténtico de la ribera. Que el repique de su guache y las letras de sus canciones sigan retumbando en la memoria del Caribe y de toda Colombia. Nuestras más sinceras condolencias para su familia, amigos y para todos aquellos que bailaron y sintieron la música a través de sus manos. Que descanse en paz en la eternidad, bajo un frondoso árbol, dándole el fresco que tanto amó.