09/30/2026
Hice una alabanza que se llama, no hago altares a la muerte, pero no es suficiente. Tengo que hacer esta publicación
Una reflexión con respeto, pero basada en la Biblia
Con todo respeto a las personas y a sus creencias, hay algo que como cristianos debemos preguntarnos: ¿qué dice realmente la Biblia acerca de los ídolos, de los mu***os y de dónde debemos poner nuestra fe?
La Biblia es muy clara:
“No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen… ni las honrarás.”
— Éxodo 20:3-5
Dios no comparte su gloria con imágenes ni con otros intermediarios. El problema no es solamente una estatua de piedra, madera o yeso; el problema es poner nuestra confianza espiritual en algo creado en lugar del Creador.
El Salmo 115 describe a los ídolos como obras hechas por manos humanas y dice que quienes los hacen y confían en ellos terminan pareciéndose a ellos.
Y respecto a los mu***os, la Biblia también nos enseña algo importante:
“Porque los que viven saben que han de morir; pero los mu***os nada saben.”
— Eclesiastés 9:5
La muerte, desde la perspectiva bíblica, no es algo a lo que debemos rendir culto ni acudir buscando protección, milagros o dirección espiritual. La muerte entró al mundo a causa del pecado, pero Dios ofreció la esperanza de vida eterna por medio de Jesucristo.
Jesús dijo:
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté mu**to, vivirá.”
— Juan 11:25
Por eso, nuestra esperanza no está en los mu***os, en imágenes, amuletos o santos, sino en Jesucristo, quien murió y resucitó.
Y la Biblia también dice:
“Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
— 1 Timoteo 2:5
Esto no lo comparto para burlarme de nadie ni para atacar a quienes practican estas cosas. Lo comparto porque el evangelio también es decir la verdad con amor.
Jesús no vino solamente a mejorar nuestra vida; vino a salvarnos del pecado y reconciliarnos con Dios.
🙏 No pongamos nuestra confianza en lo creado. Pongamos nuestra confianza en el Creador.
No busquemos a los mu***os. Busquemos a Cristo, porque Él es la resurrección y la vida.
Cristo vive. Y en Él está nuestra esperanza.