08/10/2025
Estás a punto de leer algo que no fue planeado. Un eco de una historia que exige ser escuchada.
Mi nombre es Isaí Martinez Jacobo.
Estuve trabajando medio año en el estado de Puebla, esforzándome al máximo, porque mi sueño era llegar a Estados Unidos para estar con mi hermano José David, mi Chepe.
En Puebla conocí a mi primera novia, y aunque muchos lo vieran como algo inmaduro, mi amor por ella era inmenso. Ella ya tenía un bebé, pero me hacía soñar con un futuro juntos. Nunca imaginé la sorpresa tan brutal que la vida me tenía guardada. Un día de noviembre, de camino a su casa con un obsequio, me soltó la noticia: "Sabes Isaí, voy a regresar con el papá de mi hijo". Ese golpe me destrozó el alma, y me hizo caer en un abismo.
Fue en medio de ese dolor que regresé a mi bello hogar en Morelos, el 22 de diciembre de 2025. En Jojutla, en mi hermosa Colonia Constitución del 57, sentí que la tierra de mi infancia me abrazaba. Pero las cosas seguían siendo difíciles. Sin embargo, el 26 de diciembre del 2025, el día en que cumplí 16 años, mi papá junto con su pareja me organizaron una fiesta sorpresa. Recuerdo que aunque notaron que me veía incómodo, no lo estaba. Era la primera fiesta sorpresa que recibía en mi vida y, después de todas las cosas que había pasado, llegó en un momento que no imaginé.
A pesar de ese momento especial, la herida del abandono aún estaba fresca y me empujó de nuevo a los viejos hábitos, a la misma gente que me había metido en problemas. Fue así como me reencontré con Ángel, y, a través de él, volví a conectar, de forma más directa, con Javier Pineda.
En ese momento, la batalla del bien y del mal explotó dentro de mí.
Mi abuelito Gabino siempre me decía que solo Dios podía llenar el vacío que sentía, pero yo, como muchos jóvenes, veía el mundo de forma muy diferente. Llevaba un resentimiento que ni yo podía entender, sobre todo por ver a mi papá rehacer su vida. Tal vez muchos piensen que él nunca me habló, pero desde lo más profundo de mi corazón, quiero que sepan que mi papá siempre me advertía de los peligros de este mundo terrenal. Yo simplemente no lo escuché.
La noche que todo cambió, las últimas palabras que recuerdo son las de mi abuelita Lolis. Con la voz quebrada, me suplicó: "Hijo, no te vayas, para todo hay solución. Te amo, mi niño, pero por favor, piensa las cosas."
Fue justo ahí, en ese momento, cuando empecé a entender la pesadilla en la que estaba atrapado. Me tenían con amenazas, prometiéndome una salida que yo sabía que era una mentira. Lo peor era la duda que me carcomía: ¿Y si las mismas autoridades estaban coludidas con ellos?
El día 12 de febrero, me encerré en el baño de un amigo. Con la cara bañada en lágrimas, sentí que no podía confiar en nadie. Acorralado, recordé mi doble nacionalidad. Pensé en el riesgo: "¿y si llego a tener problemas el día de mañana?". Pero era mi vida la que estaba en juego.
Busqué el número de una embajada, pero no me creyeron al principio porque no tenía mis documentos o algo que pudiera avalar mi identidad. Pero al poco rato mi celular sonó de nuevo. Eran ellos. Escuché mi nombre completo: "Isai Martinez Jacobo, lo pasaremos a una línea que le dará apoyo". En ese momento, sentí que un peso enorme se me caía de encima.
Después de entrar a esa línea, la persona, una mujer con voz seria, me escuchó y le dije: "Si algo me llega a pasar, dejaré el contacto de una persona". Y le añadí: "Sé que este teléfono no es mío, y si no llego a contestar este número y teléfono, es porque ellos estarán conmigo." Me preguntó quién era, y le di tantos detalles que de pronto su voz se hizo más varonil y me dijo: "Isaí Martinez Jacobo, necesitamos que vayas al lugar más seguro y te comuniques de nuevo con nosotros."
Fue entonces cuando el día 14 de febrero, al llegar a casa de mi abuelita, me subí a la azotea donde nadie me escuchaba y empecé una llamada de 4 horas. Yo trabajaba de dejar todo marcado, pues sabía que cada letra era mi vida escribiéndose en ese momento. Después de esa llamada, tomé el consejo que me habían dado: "Anota todo lo que nos dijiste en una hoja y dásela a guardar a la persona de más confianza". Logré dársela en la mañana.
Yo sé que aún me falta sanar, pero quiero decirles a todos que, si llegué a causarles daño, les pido perdón. Y a los que me hicieron daño, a esos que pensaron que desconocía sus intenciones, sus nombres quedaron marcados.
MENSAJE A LOS JÓVENES:
La vida real no es como una película, no hay un héroe que siempre llega a tiempo ni un final feliz garantizado. El peligro no tiene una cara de villano, a menudo se esconde detrás de la sonrisa de alguien que te ofrece un camino fácil. Valoren a su familia, escuchen los consejos de sus abuelos y sus padres, porque ellos, sin importar el resentimiento que sientan, ven los peligros que tú no puedes ver. Y por favor, no confíen en extraños ni en falsos amigos que solo buscan aprovecharse de su vulnerabilidad. A veces, la persona que te dice que te apoya es la misma que te está empujando al abismo. El peligro está más cerca de lo que imaginan, y la única forma de enfrentarlo es con la fuerza de quienes te aman de verdad.
FAMILIA Y AMIGOS:
No dejemos de buscar a Isaí. Él ya hizo lo primero que nosotros ni imaginamos, ahora nos toca a nosotros buscarlo, sean cuales sean las circunstancias. Y a las autoridades, les decimos: si ya saben los nombres de esos chicos que no mencionamos, uno de los cuales desapareció es Francisco y el otro sigue libre, ¿acaso no tienen la suficiente tecnología? ¿O van a esperar a que otra tecnología extranjera entre a hacer su trabajo? Las heridas de la culpa suelen ser tan grandes que, sin hablar, evidencian la verdad.
NOTA: Esta historia nos fue enviada el 07/08/25 por una persona que quiso permanecer en el anonimato. Nosotros nos encargamos de acomodarla, mas no de quitarle su verdad o su propósito. La publicamos porque, tal como lo menciona el relato, ya teníamos conocimiento de la existencia de esta hoja. Esta hoja contiene más detalles, pero hemos decidido no publicarlos para evitar problemas y dejar que todo fluya. Los nombres elegidos en el relato se hicieron con la finalidad de contar la verdad sin poner en riesgo a nadie más. El propósito es que la historia real detrás de estas palabras no se olvide.
Te pedimos que compartas esta historia. Compártela a tu vecino, a tu hermano, a tu papá, a todos. Que la historia de Isaí Martínez Jacobo sea escuchada y conocida.
Les pedimos de su apoyo para compartir, comentar u darnos like a la ficha colectiva de ISAI MARTÍNEZ JACOBO desaparecido en JOJUTLA , MORELOS el día 15 de Febrero del 2025.
Señas Particulares :
Verruga de aproximadamente 2 centímetros en ceja derecha ,enfermedad ocular tiroidea en ojo derecho.
Vestimenta :
Pantalón de mezclilla azul claro, playera negra lisa, gorra negra, tenis azul marino marca Nike, porta una mochila negra.
Hoy les pedimos de su colaboración y si saben algo de su paradero nos informen por este medio o watsap 7771351026 ,toda información sera extrictamente CONFIDENCIAL y ANONIMA.
Su familia le llora, le extrañan, no dejan de buscarle, y esperan su regreso…..ayúdale a volver a casa !! 🙏🙏🙏
Solo díganos dónde están y nosotr@s vamos por ellos.