09/29/2026
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Cristiano persigue los mil goles, pero no puede convertirse en la escolta ceremonial de una estadística personal. Ante , el capitán fue titular en el 1-0, remató siete veces, no marcó y salió al 67; frente a , Jorge Jesus cambió el libreto: Gonçalo Ramos tomó su sitio, marcó en el 2-1 y Cristiano terminó como suplente sin ingresar. La selección lució distinta, más dinámica y menos obligada a alimentar una leyenda. Los homenajes pertenecen al museo; las alineaciones, al presente.
Lo preocupante vino después. Cristiano Ronaldo mostró gestos de disgusto desde el banquillo y, terminado el partido, fue el único jugador de Portugal que no acompañó al grupo a saludar a unos 500 aficionados desplazados. Interpretar qué pensaba sería inventar; juzgar el gesto, no. Puede perseguir los mil con AlNassr en la SaudiProLeague y jugar hasta que el cuerpo negocie otra tregua, pero la selección no le debe titularidades ni minutos. Jorge Jesus dejó una sentencia perfecta: “la selección es de todos”. Hasta las coronas pesan cuando uno olvida inclinarse ante su gente.