06/16/2026
Nota Editorial de Amigos de Paipa Medio Digital.
El alcalde llorón
Por Rafael Prieto Zartha.
Con una actitud de lloriqueo como la del emir nazarí Boabdil, cuando tuvo que irse de Granada, al ser derrotado y acabarse los siete siglos de ocupación musulmana de la península Ibérica, el alcalde de Paipa se quejó amargamente por la inminente pérdida de la sede de la final del Concurso Departamental de Bandas de territorio paipano. El video se lo tomaron teniendo como fondo el monumento a los valerosos lanceros que lograron la victoria en la Batalla del Pantano de Vargas. Acompañado de tres personas, el mandatario arquitectonicida, pidió cacao lastimeramente, mostrando debilidad, con marcada ausencia de la soberbia que lo ha caracterizado sus relaciones con el gobierno del Palacio de la Torre.
A Camacho Barrera le están pasando factura por sus desplantes. cómo los de la inauguración de la nueva Plaza de Mercado y el Centro Multifuncional. Paipa no debería pagar los platos rotos por la falta de diplomacia y de tacto del frunce cejas del saliente burgomaestre. Él y su equipo de gobierno fueron implacables para autorizar el derrumbamiento de la arquitectura y el patrimonio cultural de la plaza Jaime Rook, en una tenebrosa madrugada de mayo de 2024. Abusivamente fue más allá, convirtiéndose en un enemigo acérrimo de la libertad de expresión, al encabezar ese atroz acoso judicial y censura contra quienes denunciamos el yerro perenne que acompañará su legado: arquitecto arquitectonicida.
Venturosamente, la Corte Constitucional se puso del lado de la sensatez, la cordura y la justicia, al declarar nulo el amañado proceso. Nosotros ganamos y él perdió. Ahora que está convertido en plañidera, los paipanos cercanos a Amaya Rodríguez, tendrían que tener conmiseración con el pobre suplicante gemebundo. Pero no tanto por él sino para que se respeten los derechos adquiridos de Paipa a que la final del Concurso Departamental de Bandas se realice siempre, como hace tres décadas. al lado del monumento a los patriotas héroes del 25 de julio de 1819 en el Pantano de Vargas.