09/12/2026
La esencia artística de El David Aguilar sigue Vigente
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Fotos: Cortesía de Universal Music Group/Bunker/Stefan Communications Group,
Por: Gabriel Montemayor
Dallas, Texas. Septiembre 11 del 2026. En una época dominada por algoritmos, plataformas digitales, redes sociales, inteligencia artificial, canciones cada vez más breves y tendencias que pueden nacer y desaparecer en cuestión de semanas, la palabra vigente podría confundirse fácilmente con aparecer de manera constante en las pantallas, acumular millones de reproducciones, convertirse en tendencia o comprender antes que nadie hacia dónde se mueve la industria. Pero existen otras formas de vigencia.
Rodolfo David Aguilar Dorantes, mejor conocido artísticamente como, El David Aguilar, parece pertenecer a esa otra especie de músicos. Nació en Culiacán, Sinaloa, el 17 de junio de 1983, y desde 2003 ha construido una trayectoria difícil de encasillar en un solo género, alimentada por la canción de autor, la música popular mexicana y latinoamericana, el folk, el pop, el rock y las músicas de raíz.
Entrevistamos al cantautor sinaloense en exclusiva, ahora que acaba de publicar, precisamente, un álbum llamado Vigente. Sin embargo, el título adquiere una dimensión mucho más interesante cuando se revisa el largo camino que lo ha traído hasta aquí.
Pero entrar en una compañía multinacional no significó para Aguilar abandonar la independencia sin conocerla. Todo lo contrario: cuando recibió aquella oportunidad llevaba alrededor de 15 años trabajando fuera de las grandes estructuras de la industria.
“Cuando tuve la oportunidad de que me firmaran, muchos me dijeron: ‘No lo hagas, vas a entregar los másters, no van a ser tuyos, la industria y no sé qué’. Yo dije: ‘Ya tengo 15 años siendo independiente. ¿Qué más voy a conocer de ser independiente? Quiero probar lo otro, a ver qué tal qué puedo inaugurar un nuevo camino para otros artistas parecidos a mí y que puedan encontrar un pequeño camino real dentro de la industria’”, nos cuenta, El David Aguilar.
En 2018 recibió cinco nominaciones al Latin Grammy: Mejor Artista Nuevo; Canción del Año por “Embrujo”; Canción del Año como compositor de “Danza de Gardenias”, interpretada por Natalia Lafourcade junto a Los Macorinos; además de Álbum del Año y Mejor Álbum Cantautor por Siguiente.
En 2019, “Causa Perdida” fue nominada como Mejor Canción Alternativa y, en 2020, Reciente recibió una nominación como Mejor Álbum Cantautor. Con el paso de los años continuaron acumulándose reconocimientos tanto por su obra personal como por sus colaboraciones. Actualmente, la Academia Latina de la Grabación registra 15 nominaciones al Latin Grammy a nombre de, El David Aguilar.
Compita del Destino amplió todavía más ese reconocimiento: además de su recorrido dentro del Latin Grammy, recibió una nominación al Grammy estadounidense de 2025 en la categoría de Best Latin Rock or Alternative Album.
Pero entrar a la industria nunca significó abandonar la canción de autor.
Aguilar entró con ella. Y para comprender esa raíz hay que detenerse en otro nombre: Mauricio Díaz “El Hueso”, veterano cantautor mexicano y una figura fundamental en la formación artística de, El David Aguilar.
“Yo vengo mucho de ahí. Es mi primera formación. Hueso es mi maestro, además. Él es de una generación anterior a la mía, pero cuando llegué a la ciudad tenía 18 años; El Hueso tenía 30. Me inspiraba mucho en él, aprendí muchas cosas y es uno de mis principales referentes. Lo considero el cantautor mexicano. Para mí es de lo más interesante que escuché jamás. Y además, como ser humano, es una persona muy especial”, nos dice Aguilar.
Dentro de Vigente, ambos aparecen juntos en “Chance y Lance”, una canción cuya historia comenzó muchos años antes de que existiera este álbum.
“Es un tema que además compusimos juntos hace ya 15 años o más. Entonces, por fin vio la luz y es de mis temas favoritos del álbum”, nos cuenta David.
En el otro extremo del universo musical de Aguilar se encuentra The Guapos, una banda que parece construida bajo una premisa potencialmente peligrosa: reunir a cuatro músicos con suficiente trayectoria, personalidad y experiencia como para llenar una habitación de egos y conseguir que, en lugar de pelearse, se pongan a tocar rock and roll.
The Guapos está integrado por El David Aguilar; Adán Jodorowsky, músico, compositor, productor, actor y director; Javier Fernando de la Cueva Rosales, Jay de la Cueva, uno de los multiinstrumentistas más reconocidos del rock mexicano; y José Miguel Conejo Torres, Leiva, cantautor y multiinstrumentista español que antes de consolidar su carrera solista fue integrante de Pereza.
“La verdad está muy bien. Nos llevamos muy bien, nos queremos mucho y ya estamos cuarentones los cuatro. Somos muy distintos todos, pero al mismo tiempo nos compaginamos muy bien porque nos une la música, el rock and roll”, nos comparte Aguilar.
Y The Guapos también está vigente en el sentido más literal de la palabra: durante 2026, los cuatro músicos volvieron al estudio en la Ciudad de México para trabajar en el segundo álbum de la agrupación, tres años después de su debut discográfico, Hey!.
Para él, The Guapos significó además recuperar algo que llevaba décadas guardado.
“Para mí ha sido un regalo muy especial porque yo no había estado en contacto con el rock and roll desde que tenía 18 años. Entonces esto es volver a esos sonidos, a esa energía”, nos cuenta Aguilar.
Después de más de dos décadas observando la transformación de la industria musical —desde el disco físico y la promoción tradicional en radio y prensa hasta el streaming, las redes sociales, los algoritmos y ahora la inteligencia artificial—, existe algo profundamente artesanal en su manera de acercarse a una canción.
En su caso, una canción todavía puede comenzar con una frase, una observación, una conversación, un libro o una guitarra; puede guardarse durante años, mostrarse a otros compositores, probarse frente a los amigos y esperar pacientemente hasta encontrar su forma.
Uno de los ejemplos más interesantes dentro de Vigente es una composición aparentemente sencilla llamada “Ten”.
El concepto parece mínimo: escribir una canción para alguien y transformarla imaginariamente en un objeto capaz de extenderse con la mano. Ten. Tómala. Es tuya.
“Yo cuando lo vi dije: ‘Tiene que haber una canción que diga “ten”. Ten, es toda tuya esta canción’. Estaba muy a la mano. La hice jugando como una canción de amor”, explica Aguilar.
Durante nuestra conversación le comentamos que “Ten” podría entenderse casi como una canción sinestésica: algo perteneciente al universo de la música y de las palabras que, de pronto, adquiere una suerte de corporeidad y puede entregarse a otra persona.
Es una idea aparentemente insignificante y, al mismo tiempo, profundamente significativa.
“Me gusta cómo lo dices, que parece nada. Es verdad, parece como que es una bobería, pero cuando lo piensas…”, responde David.
Después cuenta otra parte reveladora de su procedimiento creativo.
“Yo me baso mucho en eso, en los cantautores amigos. Pruebo canciones y hay algunas que canto y pasan sin pena ni gloria y digo: ‘Bueno’. Pero luego te das cuenta cuando cantas algo y se acercan y te dicen: ‘Oye, esto está increíble’”, nos relata Aguilar.
Otro episodio que permite comprender el singular recorrido de Aguilar ocurrió en septiembre de 2015, cuando fue invitado a impartir una clase magistral de composición de canciones en Berklee College of Music, en Boston, una de las instituciones musicales más prestigiosas del mundo. La ironía es magnífica.
“Yo toda mi vida quise estudiar ahí, pero es una escuela carísima, nunca pude. Quise estudiar ahí y de pronto me invitan a dar una master class. Era como: ‘Pero si yo quería estudiar aquí, ¿yo qué voy a venir a decir?’”, recuerda Aguilar.
Durante nuestra entrevista se lo planteamos de otra manera: aquello era casi como un mexicano viajando hasta Estados Unidos para vender hamburguesas a McDonald ‘s.
Pero lo verdaderamente interesante aparece cuando David explica qué podía aportar él a una institución como Berklee.
“Berklee es una escuela muy especializada en música, lenguaje contemporáneo, jazz y todo esto. También tienen el rubro de composición de canciones, pero no tienen la óptica latina de la canción. Son muy gringos en su esquema de cómo ven la composición, más de la canción pop, mainstream. Pero lo que yo fui a dar fueron trucos de calle de compositores que conozco de acá, de la trova. Son otros insights”, nos cuenta Aguilar..
Y si existe otro apellido inevitable dentro del recorrido de Aguilar es Drexler.
El David Aguilar habla de Jorge Drexler no solamente como una influencia, sino como maestro, amigo y referencia permanente.
“Tenemos bastante que ver él y yo. De hecho, también es otro de mis maestros y un amigo que quiero mucho. Siempre ha tenido la generosidad de compartir mucho conmigo, de hablar bien de mí, de invitarme a conciertos. Lo acabo de ver en España. Siempre me da muchísimo gusto verlo y le aprendo cosas todo el tiempo. Lo sigo, lo estudio”, externa Aguilar y agrega:
“Buscamos un tipo de canción alternativa, coqueteamos con la canción de autor, pero también con la industria”, nos dice David al hablar de las similitudes con Drexler.
Esa capacidad para convivir entre mundos también aparece claramente dentro de Vigente.
“¿Sabes qué me gusta mucho, Gabriel? Que en mi álbum esté El Hueso y Julieta Venegas. Están como muy en los extremos porque, digo, son cantautores los dos, pero no tienen mucho que ver en su naturaleza artística. Y me gusta mucho eso”, señala Aguilar.
El nuevo material, Vigente, funciona como un pequeño mosaico de tradiciones, sensibilidades y generaciones.
“Si esto fuera una muestra turística estaría perfecto, porque tienes de todos sabores y colores. Tienes una muestra cultural de México. Así como: ‘¿Quieren conocer México? Escuchen el nuevo disco Vigente de, El David Aguilar’. Tienes del norte, del centro y del sur, de todo. Chile, mole y pozole”, le comentamos durante la entrevista.
También aparece Jay de la Cueva. La colaboración nació de una forma bastante menos calculada de lo que podría imaginarse. David estaba terminando una canción cuando Jay la escuchó y comenzó a tocarla al piano. Meses después todavía la recordaba.
“Un día me lo encontré y la empezó a tocar meses después en su piano. Yo le dije: ‘Oye, pero le falta otra estrofa, eso no está terminado’. Y me dijo: ‘Ya sé, pero esto me gusta’. Entonces, después, cuando la terminé y la estaba grabando, era ridículo no invitarlo. Le dije: ‘¿Quieres venir a cantar en mi disco?’, y me dijo: ‘Obviamente’”, nos narra Aguilar.
A esa geografía musical se suma el francés Voyou, cuya colaboración surgió prácticamente de un encuentro creativo circunstancial.
“Lo he visto dos horas en mi vida y ya está en una colaboración porque juntos hicimos un tema en una sesión que me pareció que le nutría al álbum. Entonces le dije y desde París me dijo: ‘Claro que sí, amigo’. Es una colaboración más extraña, digamos”, cuenta Aguilar.
Pero si existe una materia prima especialmente importante en la construcción de sus canciones, probablemente continúe llegando desde uno de los artefactos culturales más antiguos que conservamos: el libro.
Durante nuestra conversación aparecen Octavio Paz, Juan Ramón Jiménez, Rosario Castellanos, Enriqueta Ochoa, Nicanor Parra y Abigael Bohórquez, entre otros nombres de la poesía hispanoamericana. También aparece Lalo Kimixto Chacala, un poeta outsider vinculado a Puerto Vallarta, Jalisco, a quien Aguilar considera uno de sus autores de cabecera. David habla particularmente de Piedra de Sol, de Octavio Paz.
“Es música ese poema”, nos dice.
Pero la canción que termina explicando mejor qué significa realmente estar Vigente no tiene que ver con Universal, con Berklee, con los Grammy, con Drexler, con Julieta Venegas, con Natalia Lafourcade ni con The Guapos. Tiene que ver con dos personas. Sus padres.
Dentro de las 15 canciones del álbum aparece “Corrido de los cantantes”, interpretada por, El David Aguilar junto a Fito Aguilar y Lucy Dorantes.
“Mis padres cantan conmigo en este álbum”, nos dice David.
Y la conversación cambia inmediatamente de temperatura.
“Es una canción sierreña, sinaloense, antigua, a puro bajo quinto y voz. Y las voces de nosotros”.
Le preguntamos si estamos hablando, literalmente, de papá y mamá.
“Sí. Imagínate, mis padres son los que me enseñaron a cantar. Entonces yo los invité en esta canción, ‘Corrido de los cantantes’, a honrar ese canto y cantamos a tres voces toda la canción”.
Y entonces nos entrega una imagen que difícilmente necesita explicación:
“Tengo a mi papá y a mi mamá a los lados como cuando tenía tres años y me acostaba entre sus cuerpos en la cama”, nos regala su crónica del génesis de la canción Aguilar.
Después de más de dos décadas de trayectoria; después de los pequeños foros, las grabaciones independientes, las giras, Universal Music, Berklee, las nominaciones al Latin Grammy y al Grammy estadounidense, The Guapos, El David Aguilar termina regresando al lugar donde probablemente comenzó todo.
Dos voces a sus lados.
Las voces que le enseñaron a cantar.
“Es hermoso honrar eso ahorita que están bien, como decimos en México, vivitos y coleando. Eso es lo que quise. Quise hacerlo de una vez, antes de que cualquier cosa pase. Ya queda para la inmortalidad”, nos dice, El David Aguilar.
Y posiblemente ésa sea la definición más precisa de Vigente. No solamente continuar apareciendo. No solamente permanecer comercialmente activo. No solamente sobrevivir a los cambios de formato, de industria, de tecnología o de generación. Estar vigente también puede significar conservar intacta la capacidad de aprender de quien vino antes, dialogar con quien está ahora y dejar algo para quien venga después.
Entrar a una compañía multinacional sin olvidar los pequeños escenarios.
Tocar rock and roll con tres productores y multiinstrumentistas extraordinarios y después regresar a una canción escrita hace quince años con tu maestro.
Leer poesía.
Probar una canción nueva frente a otros cantautores.
Encontrar una idea tan aparentemente sencilla como “Ten”.
Y, finalmente, sentarse entre papá y mamá para cantar a tres voces, como cuando era niño.
Mientras buena parte de la industria musical corre desesperadamente tratando de descubrir qué viene después, El David Aguilar parece haber encontrado otra forma de mantenerse adelante: nunca olvidar de dónde vienes.
El David Aguilar llevará esta nueva etapa a Estados Unidos durante octubre y noviembre de 2026. La gira contempla las siguientes fechas:
25 de octubre, Marquis, Denver, Colorado
28 de octubre, The Monarch, Ogden, Utah
30 de octubre, SFJAZZ, San Francisco, California
1 de noviembre, Mondavi Center, Davis, California
3 de noviembre, The Echo, Los Ángeles, California
5 de noviembre, Reggies, Chicago, Illinois
6 de noviembre, Joe’s Pub, Nueva York, Nueva York
15 de noviembre, Judson’s Live, Orlando, Florida
17 de noviembre, Zey Zey, Miami, Florida
Esperamos que se agreguen fechas en ciudades de Texas para poder disfrutar en vivo del material musical de un cantautor por demás ‘vigente’ y muy particular en el panorama musical de la canción de autor en español.
El álbum Vigente ya está disponible en plataformas digitales y sus nuevos videos pueden verse en las redes sociales del artista.
Para más información:
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