01/17/2026
Por eso es importante que todos estén educados, para que no sucedan situaciones que luego puedan ser irreversibles.
Hay un miedo que no se va.
Un miedo silencioso que aparece cuando nuestros hijos autistas empiezan a caminar solos por la vida.
No es que no confiemos en ellos…
Confiamos en su capacidad, en su corazón, en lo mucho que se esfuerzan cada día.
Lo que nos asusta es el mundo que aún no está preparado para comprenderlos.
Nos preocupa que algo pase en la calle.
Que una confusión, un malentendido, una crisis sensorial o una forma distinta de comunicarse sea interpretada como “mala conducta”.
Que una autoridad, desde el desconocimiento, actúe sin saber que no todos reaccionan igual, que no todos miran a los ojos, que no todos responden rápido o de la forma esperada.
Como padres vivimos con ese n**o en el pecho:
👉 el miedo a que no los escuchen
👉 el miedo a que no los entiendan
👉 el miedo a que no los protejan
No queremos privilegios.
Queremos empatía, información y humanidad.
Porque nuestros hijos no son un peligro.
Son personas que merecen respeto, comprensión y seguridad, como cualquiera.