09/05/2026
Le pidió ayuda a Jesús con un "si puedes". Y Jesús le devolvió esas mismas palabras, apuntadas a su propia fe.
El padre de un niño atormentado ya había sido decepcionado una vez, los discípulos lo habían intentado y fallado. Cuando por fin gritó "creo, ayuda mi incredulidad", no fingió tener fe perfecta. Solo fue honesto con la que tenía.
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