09/17/2026
🇺🇸 | Carta de mi querido amigo el ex presidente de la República de Guatemala 🇬🇹 Jorge Serrano Elías dirigida a Marco Rubio.
Honorable Marco Rubio,
Secretario de Estado de los Estados Unidos
Con motivo de las fiestas patrias de Guatemala, se dio a conocer un elogioso saludo de su Despacho al señor Bernardo Arévalo, ponderando los supuestos logros de su administración. El gesto puede resultar aceptable para quienes entienden las formalidades que la diplomacia impone en estos casos. Sin embargo, esa comunicación ha sido interpretada como una complicidad con lo que el actual gobierno significa para el pueblo de Guatemala: la ineptitud y la extrema corrupción con que se maneja la cosa pública.
Entiendo que los Estados Unidos tienen todo el derecho de buscar aliados para defender sus intereses y velar por la seguridad de sus ciudadanos, y esperamos que se reconozca ese mismo derecho que tenemos nosotros para defender nuestros derechos y libertades.
Comprendemos perfectamente los nuevos enunciados de la política de seguridad nacional de los Estados Unidos y apreciamos que el presidente Trump privilegie la amistad y el acercamiento con los países del hemisferio. Pero esa política no debe ser únicamente con los gobiernos, ni estar orientada solo a la utilización eficiente de los recursos. Debe ser también con los pueblos que, hermanados histórica y geográficamente, debemos luchar por la libertad, la justicia y la paz, hoy amenazadas por el crimen organizado, el terrorismo y el narcotráfico.
El gobierno del señor Arévalo subió al poder apoyado de manera ilegal y abusiva por funcionarios del Departamento de Estado y de la Embajada de los Estados Unidos, fieles a las políticas del gobierno del presidente Biden: amenazando, quitando visas, ejerciendo una autoridad abusiva y usando fondos de USAID para financiar campañas e incluso manifestaciones y actos de vandalismo, como en los casos públicamente denunciados.
La expectativa del pueblo de Guatemala era que, con la llegada del presidente Trump, se pudieran corregir esas actitudes y evitar los daños que esa intervención nos ha causado al habernos impuesto un gobierno catalogado y reconocido como uno de los más despreciados por su propio pueblo en América Latina.
Sin embargo, pareciera que se ignora que este gobierno libera capos de las maras de las cárceles para utilizarlos en un deleznable control social; que se sacan armas de los arsenales del Ejército de Guatemala para dárselas a la delincuencia y después se pretende decir que fueron robadas de la base militar de Petén; que salen abierta e impunemente cargamentos de droga desde puertos guatemaltecos, como ocurrió en República Dominicana y Ecuador, sin ninguna explicación ni consecuencia; y que elementos policiales se han visto físicamente combatiendo contra autoridades mexicanas en defensa de delincuentes que se refugiaban en el norte del país, produciéndose incluso una reclamación internacional. A todo se le echa tierra.
Podríamos seguir enunciando casos que han hecho de la violencia y la inseguridad el principal flagelo del pueblo de Guatemala y que han creado un ambiente muy favorable para el terrorismo y el tráfico ilegal hacia los propios Estados Unidos.
Señor Secretario: como una amenaza vital a la seguridad de su país, de Centroamérica y del hemisferio, le manifiesto que parte de nuestro territorio, en el norte de los departamentos de San Marcos, Huehuetenango, Quiché, Alta Verapaz y Petén, que prácticamente constituye hoy la frontera sur de los Estados Unidos, está controlada por el crimen organizado y el narcotráfico. Es un santuario para delincuentes y terroristas.
Por otro lado, estamos a punto de convertirnos en un narcoestado por la influencia y hasta el control que esta actividad tiene en el sector político mercantilizado, en las instituciones fundamentales del Estado —Organismo Ejecutivo, Legislativo y Judicial—, en gran parte de las autoridades municipales y, en general, en muchas de las actividades económicas y sociales del país.
Los guatemaltecos, que por décadas sufrimos una guerra interna que nos impidió vivir en paz y limitó nuestras libertades, no queremos caer en situaciones como las que hoy enfrentan nuestros hermanos de América Latina.
Los venezolanos vivieron una esperanza, pero siguen viendo a sus defensores presos, el crimen y la opresión de los colectivos vigentes, la confiscación de sus bienes y tantos otros hechos dolorosos. Nos duele ver la situación del pueblo cubano, castigado por el castrismo y también por una carestía inhumana; un pueblo que desea la libertad, al que se le ofrece una liberación que nunca llega debido a acuerdos internacionales ajenos a su voluntad y a sus necesidades. La situación de Nicaragua, a la que constantemente se refieren, sigue igual, y cada día se percibe más lejana la posibilidad de una Nicaragua libre y de una Centroamérica que busque su integración y complementariedad, a la que ya habíamos llegado con muchos esfuerzos.
En conclusión, Señor Secretario: las confrontaciones ideológicas en mi país, como las que propicia el actual gobierno, nos han costado miles de vidas, angustias, mucho dolor, pobreza y subdesarrollo.
En la nueva Política de Seguridad Nacional dada a conocer por el presidente Donald Trump, se propone una alianza continental que nos haga navegar juntos hacia el incierto futuro que hoy enfrenta el mundo. Estamos de acuerdo. Pero esa alianza no solo debe verse como la correcta y productiva utilización de los recursos financieros y naturales, sino como el compromiso de garantizar un futuro de desarrollo económico y social dentro de un ambiente de paz, libertad y justicia para todos nuestros pueblos, pero sin imponer sacrificios denigrantes a las generaciones actuales.
Marco Rubio U.S. Department of State US Embassy Guatemala The White House, Washington, D.C.