09/02/2022
UNCIÓN DE MULTIPLICACIÓN
2 Reyes 4:1‐7
“Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha mu**to; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.”
La Viuda
• La mujer viuda había estado casada por mucho tiempo con un profeta, siervo de Eliseo.
• Él tenía acreedores (Prestamistas) y al morir, dejó a su esposa con muchas deudas y sin bienes con que hacerle frente a las mismas.
• Ella estaba desesperada, por eso fue a buscar al profeta, maestro o mentor de su difunto esposo.
• La viuda tenía dos hijos que tampoco trabajaban, los acreedores se los querían llevar (como esclavos) para cobrarse la deuda.
• El profeta Eliseo había hecho varios milagros y tenía poder creativo; sin embargo, él por dirección de Dios le pregunta a ella “qué tiene en casa”.
• Ella sólo tenía una vasija de aceite, lo cual no podía faltar en una casa en Israel. Esto era suficiente para que el profeta declarara la Palabra.
PRINCIPIOS
Dios siempre multiplica
• La bendición va a la par de la multiplicación. Si esto no está ocurriendo en nuestra vida personal o en el ministerio, debemos escudriñar qué está fallando.
Aun en la congregación, la voluntad de Dios es aumentar, añadir, multiplicar; la calidad siempre tenderá a producir cantidad. Lo que tiene vida y salud crecerá y aumentará.
• Dios hace el milagro, pero siempre pide que uno ponga algo, o tome la primera acción, o dé el primer paso.
• Un hijo de Dios no debe decir “no tengo”, porque el hijo de Dios siempre tendrá algo y por poco que sea, es suficiente para que la Palabra opere la multiplicación o el milagro.
• Eliseo profetiza, pero a la vez le da un consejo de economía; aquí hay dos aspectos, uno natural y otro espiritual;
El Consejo de Eliseo
• 1. Enciérrate con tus hijos en tu cuarto; lo cual nos habla de intimidad familiar.
• 2. Manda a conseguir vasijas que estén vacías. Ella tipifica a la Iglesia; quien debe buscar y traer vidas vacías de sí mismas, pero necesitadas de Dios.
• 3. Deben ser muchas vasijas. El profeta declara que habrá muchas, no pocas.
ES NECESARIO CREER (FE)
• La mujer creyó al profeta e hizo lo que debía hacer: caminar sobre la Palabra que él le dio aunque no tuviera lógica.
• Cuando hemos recibido una palabra profética de dirección y de destino, es importante que la leamos, la escuchemos, la proclamemos, la reproduzcamos; porque la Palabra misma tiene poder para desatar el destino.
• Si no creemos la Palabra, y la desechamos, desactivamos la misma.
• Toda Palabra profética es condicionada a la fe del que la recibe y obediencia de la misma.
• La mujer se convirtió en cabeza de familia, lo que ella creyó afectó positivamente a sus hijos.
• Los hijos trabajaron, aprendieron responsabilidad.
• Los muchachos deben trabajar, muchas veces no por necesidad económica, sino por necesidad de formación.
ES NECESARIO SER DILIGENTES
• Dios es un Dios sobrenatural que nos bendice, pero espera nuestra acción para prosperarnos.
• No podemos cruzarnos de brazos, Dios bendice al que es diligente, cualquiera que sea su función o su trabajo.
2 Tesalonicenses 3:10‐11
“Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.”
ES NECESARIO ORDENAR NUESTRAS VIDAS
• La bendición y la prosperidad no vienen de la noche a la mañana; debemos ordenar nuestra vida y corregir las consecuencias de las malas decisiones del pasado.
• Hemos de empezar a honrar a los que debemos honrar, pagar los impuestos correctos, aclarar nuestras cuentas.
• Poner en orden la vida tiene que ver con vivir al nivel económico que está a nuestro alcance; no adquirir deudas que drenen nuestras finanzas.
• En casa la autoridad son los padres, los hijos (sin importar la edad) deben someterse a las normas establecidas por los padres, mientras vivan bajo su techo.
• Los padres deben poner los parámetros a seguir y a los hijos les corresponde obedecer.
• El primer proyecto familiar, antes que cualquier empresa o negocio, es levantarle un altar (ADORACIÓN) a Jehová junto con nuestros hijos.
No significa hacer un culto religioso, sino que tiene que ver con tener al Señor como centro de nuestras vidas, aun en medio de la conversación, la comunicación y la comunión. La mejor manera de levantar un altar es en base al amor mutuo.
LA UNCIÓN DE MULTIPLICACIÓN
La mujer empezó a llenar de aceite todas las vasijas que el hijo le trajo. La multiplicación dependía de la diligencia del muchacho.
• El aceite no se terminaba. El hijo lo vendía.
• El aceite terminó hasta que se acabaron las vasijas.
• Dios hace el milagro, nosotros le ponemos el tamaño. El aceite termina cuando nosotros decimos “ya no hay vasijas”.
• La unción de Dios en nosotros ha de multiplicarse en las vasijas vacías; cuando dejamos de hablarle de Cristo al que no le conoce, se acabará el aceite en nosotros.
• Las personas que no dan de su unción a otros, se aburren y se les estanca el aceite.
• No debemos olvidar cual es el propósito del aceite en nosotros, es para bendecir a otros, para llenar vasijas que están vacías.
• No hay razón para que la Iglesia del Señor esté pasando calamidad, tenemos la voz del Profeta de profetas (Jesús) que nos habla multiplicación y prosperidad. Toda la Biblia está llena de promesas de bendición.
• Hay personas que han hecho votos de pobreza, algunos conscientemente y otros sin darse cuenta (Hay que renunciar a estos y declarar prosperidad y abundancia).
LA UNCIÓN MULTIPLICADORA DE JESÚS
Mateo 15:32‐39
“Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis?, Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a la multitud que se recostase en tierra. Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala.”
• Jesús hizo la repartición de manera muy organizada, usó principios de administración muy efectivos; no repartió alocadamente.
• Al Señor no le importa que sea poco lo que tengamos, si eso se lo damos, él lo multiplicará.
• Jesús tenía todo el poder y autoridad para hacer el milagro para alimentar a la gente. Él preguntó ¿Qué tienen? La pregunta de Dios siempre es ¿Qué puedes aportar?
• Jesús sabe que nosotros siempre tenemos algo con lo que contamos para comenzar.
• No debemos permitir que las personas pierdan la bendición de poner algo de sí.
• El Señor le multiplica los talentos y habilidades que Él mismo nos dio. Este principio aplica a todo, no sólo al aceite o a la comida, también puede provocar que se incrementen nuestros dones, habilidades y destrezas.
• El mundo y la iglesia piensan que la solución es el dinero, pero el dinero es sólo papel que puede perder su valor de la noche a la mañana. La solución es fe y es visión.
• La respuesta está en lo que tú haces con lo que tienes en casa. Si le sacas provecho a lo que hoy tienes, mostrarás ser un buen administrador y Dios te dará más.
• El problema es que le hemos dado demasiado poder al dinero.
• El dinero no nos puede mantener enyugados. El dios Mamón tiene subyugados a muchos; mucha gente en las sociedades de consumo está atada.
• El dinero no es pecado, sino el amor al dinero. Si pensamos sólo en hacer dinero, este no va a rendirnos; pero si le damos tiempo a Dios como prioridad, Él hará que el poco o mucho dinero se nos multiplique.
LAS BODAS DE CANÁ
• En las bodas de Caná se acabó el vino, lo cual era vergonzoso. Lo que necesitaban no era dinero, sino más vino. María fue a Jesús porque lo que ocupaban era un milagro. Jesús pidió que ellos pusieran algo: el agua. Jesús hizo el milagro de convertir en vino, el agua que ellos pusieron. Buscar el agua y ponerla en las tinajas nos habla de diligencia.
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Escuela Apostólica y Profética Monte Sión
Atte: Apóstol José Luis García, a los pies de Cristo.