08/16/2026
| Cada día, Don Gilberto recorre las calles de Rionegro con su carrito de helados, buscando con esfuerzo el sustento para llevar a casa.
Pero este viernes decidió hacer una pausa en su rutina y demostrar que la solidaridad no depende de cuánto se tenga en el bolsillo, sino de la voluntad de tenderle la mano a quien atraviesa un momento difícil.
Con su carrito llegó hasta uno de los puntos de acopio habilitados para recibir ayudas destinadas a las familias afectadas por el terremoto.
Allí entregó una bolsa con cinco latas de sardinas, alimentos que compró con esfuerzo y que quiso compartir con quienes hoy necesitan apoyo. Su aporte, aunque sencillo, encierra un enorme significado: no hace falta tener grandes recursos para ayudar.
A veces, cinco latas compradas con sacrificio pueden convertirse en un mensaje de esperanza y recordar que, cuando la solidaridad nace del corazón, hasta el gesto más pequeño puede tener un gran valor.