07/21/2026
🐶 Del TikTok al Tribunal: el chisme perruno ya llegó a los estrados
Dicen que en Costa Rica todo termina con un cafecito... pero este pleito terminó en el Tribunal Penal de Heredia.
El influencer y tiktoker del mundo canino, Rubén David Rodríguez Pérez, ahora tiene una bronca que ya no se arregla con un video en TikTok ni con un "live" de dos horas. Resulta que enfrenta una querella penal por presuntas injurias y difamación, presentada por el empresario y adiestrador de perros Romel Enrique Rodríguez Sánchez, conocido por la página Raíces Caninas.
¿Y cómo empezó semejante novela? Pues, según la querella, todo nació por un perro llamado "Bruno". Sí, Bruno... un peludito que probablemente jamás imaginó que iba a terminar siendo protagonista de un expediente judicial.
La historia cuenta que el perro fue enviado a entrenamiento y, al parecer, quedó un saldo pendiente de ₡250.000. A partir de ahí, el asunto se habría salido de control y brincó de los ladridos a las publicaciones en redes sociales. Porque en estos tiempos, antes de hablar las cosas, primero se hace un TikTok.
La querella no solo va contra Rubén. También incluye a la Federación Canina de Costa Rica (ACAN) y a varias personas más que, según el documento, habrían participado en las publicaciones que el querellante considera ofensivas.
Eso sí, el Tribunal primero les devolvió la tarea porque el escrito venía más enredado que un perro con audífonos. La jueza pidió aclarar exactamente quién dijo qué, cuándo y dónde, porque repetir el mismo cuento veinte veces no cuenta como prueba.
Después de corregir los detalles, el 24 de febrero de 2026 el Tribunal decidió darle curso a la querella y a la acción civil resarcitoria, por lo que ahora las personas querelladas tendrán que responder legalmente, presentar pruebas y defender su versión de los hechos.
Mientras tanto, en redes sociales ya hay quienes sacan las palomitas, otros defienden a uno u otro bando y Bruno... probablemente sigue feliz oliendo postes sin saber que su nombre ya quedó inmortalizado en un expediente judicial.
Moraleja a la tica: hay pleitos que empiezan por plata, otros por orgullo... y aparentemente también los hay por un perro. Lo que sí queda claro es que, cuando los dimes y diretes brincan de Facebook al juzgado, ya no bastan los comentarios con emojis de 😂; ahí toca hablar con abogado.