07/06/2026
Escuché la canción de El Arrebato, la de la gente luminosa, y me quedé pensando horas. ¿Quién en mi vida es luminosa? Pensé que me costaría. Hice la lista en dos minutos: por estos, lo que haga falta.
Si te has mudado tanto como yo, sabes algo: la gente que vale la pena se queda, da igual la distancia. Y cuando llevas tiempo sin verla, hasta unas horas juntas ya es mucho. Y si se juntan dos de estas personas a la vez, mejor todavía.
Hace poco conté que me iba a Madrid a cenar por el bautizo del hijo de una amiga, y que volvía al día siguiente. Más de uno me dijo “qué matada ¿vale la pena?”
Son dos horas y media de tren y una habitación de hotel. Eso es todo lo que cuesta. Y gastamos en un millón de chorradas sin pensarlo dos veces, pero cuando se trata de la gente que queremos, de repente sacamos la calculadora. Yo prefiero mil veces ese gasto que uno en ropa o en una cena random.
Es verdad que de adultos tenemos menos tiempo: hijos, trabajo, la vida entera ocupando el calendario. Pero algunos días suena la flauta.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste un plan así, solo porque sí, por alguien que quieres?