07/04/2026
Por tantas cosas que han sucedido últimamente no hemos podido estar atentos a los partidos de nuestra selección, pero hay algo que no ha pasado desapercibido; se nos eriza la piel cada vez que vemos a un compatriota colombiano cantar el himno así, con los ojos cerrados y el puño en el pecho. Estoy escribiendo esto mientras veo otro video más, y otra vez se nos salen las lágrimas. Nuestro himno no es un canto cualquiera, es la voz de nuestro pueblo, uno que ha aprendido a convertir el dolor en dignidad y la herida en crecimiento. Hemos llorado mucho como país, pero cuando cantamos, no lloramos derrota, cantamos llenos de esperanza.
Quién puede negar que esa parte final del himno, "cesó la horrible noche, la libertad sublime derrama las auroras de su invencible luz, la humanidad entera, que entre cadenas gime, comprende las palabras del que murió en la cruz", para nosotros ya no es solo poesía patriótica. Es una confesión colectiva. Somos un pueblo que sabe lo que es sufrir en cadenas, y por eso entendemos, quizás más que nadie, el sacrificio de alguien, de nuestro Señor Jesucristo, el que murió en la cruz para liberar a la humanidad.
Aquí es cuando nuestro himno deja de ser himno y se convierte en oración.
Por eso nos emociona tanto ver reflejada en estos videos la verdadera esencia de los colombianos. Cuando suenan las primeras notas cerramos nuestros ojos, y quizá sin darnos cuenta no estamos recitando una letra, estamos gritando una historia que llevamos por dentro: la de nuestras familias, la de nuestra tierra, la de todos los que no llegaron a ver la aurora pero creyeron en ella. Y hoy, cada vez que cantamos, entonamos, gritamos y hasta lloramos nuestro himno, damos gracias a Dios por darnos la bendición de haber nacido en Colombia. Sigamos cantando y mostrando cuán orgullosos nos sentimos de ser colombianos. 🙏🙏🇨🇴🇨🇴🇨🇴