05/01/2026
EL MUNDO A PIE: 90,000 KILÓMETROS DE LIBERTAD
Una crónica de resistencia, selva y fronteras superadas
Dicen que el camino se hace al andar, pero nadie te explica lo que realmente significa ver el horizonte cambiar centímetro a centímetro, durante más de siete años, con el único motor de tus propias piernas. Mi viaje no empezó con un boleto de avión, sino con un primer paso en Venezuela y una promesa: recorrer Sudamérica hasta volver al mismo punto, para luego seguir hacia el norte, sin importar lo que se pusiera frente a mí.
El Círculo Sudamericano: Mi Campo de Entrenamiento
Antes de siquiera pensar en Alaska o los Estados Unidos, decidí que debía conocer mi propia casa. Salí de Venezuela con lo puesto y la incertidumbre como compañera. Atravesé Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Brasil. Vi los picos nevados de los Andes. Ese viaje de "vuelta a casa" (de Venezuela a Venezuela) fue donde mis pies se convirtieron en cuero y mi mente aprendió a callar el cansancio. Fueron miles de kilómetros donde la hospitalidad de los desconocidos fue mi único refugio
No caminaba para llegar a un destino, caminaba para entender el tamaño de mis sueños y la pequeñez de mis miedos.
El In****no Verde: El Tapón del Darién
Cruzar de Sudamérica a Centroamérica no es solo cambiar de país; es enfrentar uno de los desafíos más temidos por cualquier viajero: la selva del Darién. Allí, el camino desaparece. No hay rutas, solo barro, rios traicioneros y un silencio denso que te pesa en los hombros Pasar por el Darién a pie es una prueba de supervivencia pura. Cada paso es una negociación con la naturaleza y con tu propia voluntad de seguir adelante cuando el cuerpo dice que ya es suficiente.
Rumbo al Norte: La Recompensa de la Constancia
Después de la selva, Centroamérica y México se presentaron como un mosaico de culturas y climas. Atravesé Panamá, seguí subiendo, siempre con la brújula apuntando al norte. Los más de 2,600 días de travesía me enseñaron que el tiempo es relativo Lo que para algunos es un trayecto de horas en coche, para mí fueron meses de vivencias de atardeceres en carreteras infinitas y de conversaciones con personas maravillosas que jamás olvidaré.