06/16/2026
La verdad es que por varios meses venía haciéndome la que no escuchaba. Tratando de seguir con mis planes, tratando de no prestarle atención a esa voz y a lo que Dios venía inquietando en mi corazón… pero ya no pude más, amigas. Realmente no pude más.
Y créanme que para las personas que me vienen siguiendo desde hace tiempo y vieron cómo eran mis redes antes, esto no fue algo fácil para mí.
Llevo casi dos años trabajando con retos de transformación y gracias a Dios he podido ayudar a muchas nenas con amor y con buenas intenciones, y las sigo ayudando hoy. Pero al principio me costó mucho aflojar y dejar que Dios se encargara, incluso en este negocio.
Me chocaba, porque sentía que tenía que mostrar más resultados, más físico y más de mí para poder llegar a más personas. Y soltar eso fue difícil.
Pero hoy sigo trabajando con amor, sigo sirviendo y sigo ayudando, solo que entendiendo que mi identidad no está en un cuerpo, ni en una imagen, ni en las redes.
Y mientras escuchaba esta canción y esa parte que habla de haber intentado callarlo, detenerlo y hasta rendirse, pero no haber podido… solo podía pensar: “Señor, así me he sentido”.
Porque hubo una temporada en la que quise seguir igual, pero el fuego de Dios cayó sobre mi vida y ya no pude hacer como si nada estuviera pasando.
Todavía estoy en proceso. Todavía estoy aprendiendo. Pero una cosa sí sé: cuando el Espíritu Santo te toca, ya no vuelves a ser la misma. ❤️🔥