06/08/2026
Hay momentos en la vida que tienen un sabor dulce y amargo.
Dulce, porque puedo ver claramente la fidelidad de Dios guiando cada paso del camino.
Amargo, porque cerrar un capítulo siempre significa dejar atrás personas, recuerdos e historias que ocuparán para siempre un lugar especial en el corazón.
Mientras mi familia y yo comenzamos esta nueva etapa pastoral, no puedo evitar mirar atrás y agradecer a Dios por los años vividos junto a los jóvenes y las iglesias de Marion County.
Quiero expresar mi más sincera gratitud a los Pastores Walter, Amaya, Misael, Raúl, Víctor y Sergio, quienes fueron instrumentos de Dios en diferentes etapas de mi vida ministerial. Gracias por sus consejos, sus oraciones, su confianza, su amistad y su ejemplo de servicio.
También deseo agradecer a la Southeastern Conference of Seventh-day Adventists por la confianza depositada en mi familia y en mí al extendernos el llamado para servir en las iglesias de Génesis y Winter Garden. Recibimos esta responsabilidad con humildad, reconociendo que toda oportunidad de servicio es un regalo de la gracia de Dios.
A cada líder juvenil, anciano, director, voluntario y miembro de iglesia que sirvió junto a nosotros: gracias. Ningún logro fue individual. Cada actividad, cada bautismo, cada vida transformada fue el resultado de personas comprometidas con la misión de Cristo.
Y a nuestros amados jóvenes…
Gracias por permitirme caminar con ustedes.
Gracias por confiar.
Gracias por recordarme que Dios sigue transformando vidas.
Hoy, más que felicitaciones, les pido sus oraciones.
Oren para que Cristo siempre sea el centro de nuestro hogar, nuestro ministerio y cada decisión que tomemos.
Vivimos en un mundo que necesita desesperadamente a Jesús.
No más ruido.
No más división.
No más desesperanza.
Necesitamos a Cristo.
Hoy cierro un capítulo con lágrimas de gratitud y abro otro con esperanza.
No porque conozca lo que traerá el futuro.
Sino porque conozco a Aquel que sostiene el futuro en Sus manos.
“Hasta aquí nos ayudó Jehová.” — 1 Samuel 7:12
As my family and I begin this new pastoral journey, we are deeply grateful for God’s faithfulness, for every mentor, leader, young person, and church member who has walked alongside us.
Thank you to the Southeastern Conference for the trust placed in our family as we begin serving the Genesis and Winter Garden churches.
More than congratulations, we ask for your prayers.
May Christ always remain the center of our ministry, and may everything we do point people to Jesus.
“Thus far the Lord has helped us.” — 1 Samuel 7:12