12/07/2025
EL RAYO QUE LATE DENTRO DE TU CUERPO
Imagina que tu corazón late…
pero no con sangre.
Sino con electricidad.
Una chispa silenciosa que viaja dentro de ti cada segundo,
como si fueras una pequeña tormenta andando entre humanos.
Lo increíble es que cada célula de tu corazón
tiene la capacidad de generar su propio impulso eléctrico.
Si todas las conexiones del sistema fallaran,
hay un punto en tu pecho que seguiría produciendo un latido…
como un motor interno que se rehúsa a detenerse.
Ese impulso recorre tu corazón a una velocidad sorprendente:
viaja entre 0.5 y 1 metro por segundo,
como un relámpago dulce que organiza el ritmo que te mantiene vivo.
No lo escuchas, no lo ves,
pero sin esa chispa, el cuerpo entero se apagaría como una ciudad en blackout.
Lo más inquietante es esto:
tu corazón no necesita que tú quieras vivir para seguir latiendo.
No depende de tu fuerza, tus emociones o tus decisiones.
Tiene vida propia.
Por eso puede seguir moviéndose incluso fuera del cuerpo por unos minutos.
Como si guardara un secreto que el resto del organismo ha olvidado.
Y tal vez ahí está la verdadera maravilla:
dentro de ti, ahora mismo,
hay un pequeño rayo empeñado en no rendirse…
recordándote que incluso en los momentos más oscuros,
algo en ti sigue luchando…
aunque tú no lo notes.