10/03/2026
En 2017, WikiLeaks publicó uno de los filtrados más escalofriantes de la historia: los documentos internos de la CIA conocidos como Vault 7.
Lo que revelaron no era ciencia ficción. Era la prueba de que la Agencia ya tenía, hace más de una década, la capacidad de convertir cualquier dispositivo en un micrófono, cualquier pantalla en una cámara, y cualquier auto en un objetivo móvil al que podían seguir sin perderlo jamás.
Los documentos, fechados entre 2013 y 2016, mostraban cómo la CIA podía hackear iPhones, teléfonos Android, computadoras con Windows, Mac y Linux. Podían meter un gusano en un televisor Samsung y hacerlo creer que estaba apagado mientras grababa conversaciones. Podían impedir que un auto frenara. Podían rastrear un vehículo por toda una ciudad sin que el conductor sospechara que cada semáforo, cada esquina, era una coordenada marcada en una pantalla de algún monitor.
El software se llamaba de formas inofensivas: "Weeping Angel", "Elsa", "Brutal Kangaroo". Pero lo que hacían no tenía nada de inofensivo.
La filtración incluyó más de 8.000 documentos y reveló que la CIA tenía una unidad entera dedicada a hackear automóviles. Podían tomar el control del volante, los frenos, la transmisión. Podían seguir un auto sin necesidad de un satélite: lo seguían desde el teléfono del conductor, desde el GPS del tablero, desde las torres de celular que ni sabía que lo estaban triangulando.
Y eso fue en 2013. Hace más de 10 años. Lo que pueden hacer hoy, con inteligencia artificial y satélites de alta definición, es mejor no imaginarlo.
El responsable de la filtración, Joshua Schulte, un ingeniero de software de la CIA, fue condenado en 2022 a 40 años de prisión . Pero el daño ya estaba hecho. El mundo supo que cuando manejás solo, no lo estás. Que cuando tu auto "se desvía solo", tal vez no sea un error. Que la vigilancia masiva no es una conspiración: es un documento desclasificado con sello oficial.
El video que estás estás viendo es de hace 14 años. Un auto, una ciudad, y alguien mirando desde arriba. Hace 10 años ya pasaba. Hoy, ni siquiera necesitan el auto.
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