05/09/2026
DE REINA A REINA, CON EL CORAZÓN.
Hoy quiero hablarles no como alguien que ya pasó por esta experiencia, sino como una mujer que alguna vez estuvo exactamente donde ustedes están ahora: con el corazón acelerado, los nervios a flor de piel, los ensayos, las dudas, las ilusiones y ese hermoso deseo de hacerlo todo lo mejor posible.
Sé que quizás ahora piensan en la pasarela, en la corona, en las miradas y en ese momento en que todo parece detenerse. Pero, con el tiempo, una descubre que lo verdaderamente importante no está solamente en ese instante frente al público, sino en todo lo que se vive antes y después de llevar una corona.
Disfruten mucho este camino. Ríanse juntas, apóyense, abrácense cuando los nervios aparezcan y guarden cada pequeño momento en el corazón. Porque algún día todo esto será un recuerdo, y probablemente serán esos instantes sencillos —una conversación, un ensayo, una risa, una mirada de complicidad— los que más van a extrañar.
Cuando llegue el momento de salir al escenario, respiren profundo, levanten la mirada y sonrían. No busquen ser perfectas; sean ustedes. No hay nada más hermoso que una mujer que camina con seguridad porque sabe quién es y todo lo que lleva dentro.
Y si pudiera regalarles un solo consejo, sería este: nunca permitan que una corona les haga olvidar a la mujer que existe debajo de ella. La corona puede durar un año, pero los valores, las experiencias, las amistades y la huella que dejen pueden acompañarlas toda la vida.
Todas ustedes ya tienen algo que celebrar: se atrevieron a soñar. Y créanme, eso ya es una forma muy hermosa de ganar.
Les deseo un camino lleno de momentos inolvidables, aprendizajes, cariño y muchas razones para sentirse orgullosas de ustedes mismas y de representar a nuestra querida mujer tovareña.
Con todo mi cariño, desde el recuerdo de haber vivido este sueño y con la emoción de verlas comenzar el suyo.
Que sean felices. Que disfruten. Que brillen.
Y, sobre todo, que cuando termine el reinado puedan mirar atrás y decir:
“Valió la pena haberlo vivido.”
By: Nicolle Duque Nicolle duque