26/02/2026
Durante sus últimas semanas en el poder, Nicolás Maduro apostó a que el gobierno de Estados Unidos no se atrevería a lanzar un ataque directo contra Caracas, según relatan personas cercanas al entonces mandatario venezolano. A pesar de las advertencias, Maduro mantuvo la creencia de que aún era posible negociar un acuerdo que le permitiera permanecer en el poder o retirarse bajo condiciones a su favor.
El relato sobre estas semanas finales se basa en un trabajo de The New York Times, que incluyó entrevistas con altos funcionarios, aliados y amigos de Maduro, así como con personas cercanas a Donald Trump y a figuras clave del gobierno estadounidense. El medio documentó la cadena de decisiones y malentendidos que precedieron a la operación militar que terminó con la captura del líder venezolano y su esposa, Cilia Flores.
Según esos testimonios, mientras el Pentágono desplegaba buques y aviones en el Caribe y preparaba planes para capturarlo, Maduro celebraba el fin de año en Caracas junto a familiares y allegados. Personas que asistieron a ese encuentro afirmaron que se mostró tranquilo y confiado, enviando incluso mensajes de “Feliz Año Nuevo” a altos funcionarios.
Cuatro personas familiarizadas con la conversación telefónica del 21 de noviembre entre Maduro y Trump dijeron al diario que la llamada duró entre 5 y 10 minutos y transcurrió en tono cordial.
¿Qué pasó entonces para que Trump decidiera proceder con el operativo y capturar a Maduro?
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