30/08/2025
¿Sabías que la reina Isabel I de Inglaterra casi murió de pie?
A comienzos de 1603, Isabel Tudor ya sumaba más de cuatro décadas de glorioso reinado, en el que sentó las bases de la futura grandeza imperial de Inglaterra, protegió a artistas de la talla de Shakespeare y dio nombre a toda una era de la historia de su país: Isabelina.
Pero para el momento que estamos tratando, la reina sufría serios achaques de salud y una severa depresión por las muertes de varios colaboradores cercanos. Sintiéndose cercana al final, Isabel se retiró a su propiedad favorita, el hoy desaparecido palacio de Richmond.
A pesar de empeoramiento de su condición, Isabel se negó tanto a recibir tratamiento médico como a guardar cama, pues temía que si se acostaba ya no volvería a levantarse. Por ende, optó por permanecer de pie durante quince horas seguidas, mientras sus damas de honor esparcían cojines por el suelo para que estuviera cómoda. Agotada por el esfuerzo, la soberana cayó sobre los cojines y estuvo tumbada en ellos cuatro días más hasta que aceptó acostarse en su cama.
Isabel I, ya sin capacidad de hablar, falleció a las tres de la madrugada del 24 de marzo de 1603. Tenía 69 años y había reinado durante casi 45. Su capellán informó que murió “suavemente, como un cordero, fácilmente, como una manzana madura del árbol”. Es muy probable que el plomo y el mercurio que la soberana usó como maquillaje durante buena parte de su vida fueran decisivos en el deterioro de su salud. También había perdido el pelo y buena parte de los dientes.
Imágenes: “La muerte de Isabel I, reina de Inglaterra” (1828). Obra del pintor francés Paul Delaroche